Con apenas 200 habitantes) se ha convertido en un auténtico descubrimiento para los grupos de jubilados catalanes que llegan cada semana gracias al programa de turismo social del IMSERSO “Conocer Álava”.
Hsta finales de marzo, un autobús trae a jubilados procedentes principalmente de Catalunya —muchos de ellos de Girona— que aterrizan los domingos en el aeropuerto de Loiu (Bilbao). Tras llegar a continuación a Laguardia, su hogar durante toda la estancia, salen a descubrir los encantos de las diferentes cuadrillas alavesas.
Los jueves son días muy especiales en Moreda. Después de visitar Kripan, Bernedo y la encantadora villa amurallada de Labraza, los excursionistas llegan al mediodía a esta localidad llena de historia y autenticidad. Allí les espera la alcaldesa Maravillas García Díaz de Cerio, cuyo recibimiento cercano, amable y lleno de detalles conquista a los visitantes y se convierte en uno de los hechos más queridos y recordados del viaje.
El etnógrafo José Ángel Chasco de manera desinteresada les espera a su llegada y les acompaña poniendo mucha pasión por las calles empedradas y les descubre la verdadera joya del pueblo: la Iglesia de Santa María, declarada monumento. Su impresionante portada plateresca del siglo XVI es considerada una de las más bellas y enigmáticas de Álava. Dentro esperan un retablo de nogal churrigueresco, decorado con 55.000 mil panes de oro, altares laterales, un órgano histórico, pinturas murales y una atmósfera serena que envuelve a quien entra.
“Recibir a estas personas que llegan con tanta ilusión y ver cómo se emocionan con nuestro pueblo pequeño pero lleno de alma es un lujo. Moreda demuestra que los tesoros más valiosos no necesitan ser grandes para ser inolvidables”, nos comenta con una sonrisa Chasco mientras le acompañamos esta pasada semana durante el recorrido por Moreda.
Durante la semana también, los participantes también recorren Vitoria-Gasteiz y su Catedral, el encanto medieval de Salvatierra, las famosas pinturas murales de Alaiza, el yacimiento arqueológico de La Hoya, y el precioso casco histórico de Laguardia con sus bodegas. Pero cuando hablan de sus momentos favoritos, casi siempre coinciden en tres: la majestuosidad de la Catedral de la capital alavesa, el paseo por Laguardia… y, especialmente, la visita guiada a Moreda y su iglesia, que les deja una bonita huella.
Gracias a esta iniciativa del IMSERSO, que continúará hasta finales de marzo, muchos mayores catalanes redescubren Álava de forma cómoda, cercana y acompañada y especialmente nuestra comarca.
Txomin Ruiz.

