El paisaje de Rioja Alavesa es mucho más que una postal vitÃcola contemporánea; es un archivo histórico de una profundidad inesperada. Tras una década de trabajos, el Grupo de Investigación en Patrimonio y Paisajes Culturales de la Universidad del PaÃs Vasco (UPV/EHU) ha presentado los resultados del proyecto arqueológico de Torrentejo. El hallazgo estrella es un edificio monumental del siglo X —un palatium aristocrático— que sitúa a este enclave como un epicentro polÃtico clave en la frontera entre los reinos de Navarra y Castilla.
Los resultados de esta ambiciosa investigación han sido recogidos en el libro Memorias bajo los viñedos: ArqueologÃa y paisaje histórico en Rioja Alavesa, editado por los arqueólogos Juan Antonio Quirós y Carlos Tejerizo. La obra documenta una secuencia histórica asombrosa que arranca en el CalcolÃtico (2500 a.C.) y llega hasta la industrialización del vino, atravesando fases prehistóricas, medievales y modernas.
Un epicentro de poder entre reyes y monjes
Lo que tradicionalmente se consideraba una humilde aldea campesina ha resultado ser, según las excavaciones, un centro de poder de primer orden. El descubrimiento de un complejo monumental con edificios de sillerÃa de alta calidad y una iglesia privada revela que Torrentejo albergó a las élites que gestionaban el territorio siglos antes de que el rey Sancho IV donara la villa al monasterio de San Millán en 1075.
Este hallazgo cambia la narrativa sobre el origen de la región: Torrentejo no nació como un satélite monástico, sino que ya funcionaba como un enclave señorial consolidado. Además, la investigación ha documentado usos posteriores sorprendentes, como la transformación de su ermita en un taller cerámico durante la Edad Moderna, sirviendo incluso como hito territorial en disputas entre villas vecinas.
Desmontando el mito de la «Repoblación»
Uno de los aportes más revolucionarios del proyecto es la confirmación de que Rioja Alavesa nunca fue el «desierto demográfico» que sugieren las crónicas tradicionales de la Reconquista. La arqueologÃa ha sacado a la luz terrazas agrÃcolas del siglo VII y necrópolis altomedievales, lo que demuestra que comunidades campesinas organizadas gestionaban y transformaban el paisaje mucho antes de la llegada de los poderes feudales.
Esta continuidad de 4.000 años, que incluye desde cabañas prehistóricas de procesamiento de alimentos hasta los primeros aterrazamientos del terreno, refuerza la idea de un paisaje construido por el esfuerzo social acumulado, y no solo por decisiones polÃticas o religiosas externas.
Un patrimonio bajo la amenaza del «desfonde»
A pesar de la riqueza del hallazgo, los investigadores lanzan una advertencia urgente sobre la fragilidad de este archivo subterráneo. La expansión intensiva del viñedo moderno y el uso de maquinaria pesada para el «desfonde» (movimiento profundo de tierras) están borrando de forma irreversible las capas históricas del subsuelo.
«Bajo cada viña hay una historia de miles de años que se pierde para siempre si no repensamos la gestión del Paisaje Cultural», señalan los directores del proyecto. La investigación invita a las instituciones y al sector vitivinÃcola a una protección integral que valore Rioja Alavesa no solo por su producción actual, sino como un mosaico excepcional de memoria social y económica.
Txomin Ruiz.

