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📌’Labastida convierte la literatura en un juego colectivo de misterio en sus calles’

Labastida tiene algo entre manos. Y no, no es un secreto a voces ni una leyenda del pueblo —al menos no solo eso—. Es Labastida oculta, una propuesta que llega el fin de semana de mayo para demostrar que la literatura no entiende de audiencias selectas ni de salas abarrotadas de butacas. Aquí, la palabra se escribe en la plaza, se saborea en una copa de vino y se descubre caminando por las calles del municipio.

De la butaca a la calle: literatura para crear, no solo para escuchar

El cambio de rumbo es evidente. Si antes las jornadas apostaban por el formato clásico —escritores sobre un escenario, público en silencio, aplauso final—, ahora la apuesta es otra: que la gente se ponga manos a la obra. Los más pequeños tendrán una misión: buscar tesoros y objetos escondidos que servirán de chispa para crear sus propios relatos. Los adultos, por su parte, recibirán cinco elementos concretos con los que tejer una historia desde cero. «La gente se implica, le da muchísimo a la imaginación y escribe mucho«, asegura José Dies presidente de la asociación Musilide con sede en Jaca, que ya ha probado fórmulas similares en otros rincones con «resultados de maravilla».

La jornada del sábado arrancará por la mañana con estas actividades creativas y seguirá por la tarde con una ruta guiada por el municipio de la mano de José Manuel Calleja, responsable de Turismo local. El reto para los participantes: distinguir qué historias sobre Labastida son reales y cuáles han sido hiladas por la imaginación de los organizadores. Quienes acierten entrarán en un sorteo de premios, porque aquí el misterio tiene recompensa.


Una copa de vino y una voz que pide escenario


El sábado cerrará con broche de oro literario y gastronómico. Llega Nagore Suárez, una escritora joven que ya ha dado el salto de las redes sociales a las editoriales más prestigiosas —Ediciones B, Destino— y que está llamada a convertirse en «referente nacional», según quienes la conocen de cerca. Su especialidad: maridar vino y literatura como quien une dos pasiones que siempre estuvieron hechas la una para la otra. Presentará su última novela y lo hará con una cata de vinos de la Bodega Manuel Quintano, porque en Labastida las letras se saborean mejor con un buen caldo entre manos.

El domingo será día de cierre y de mirar atrás. Se recuperarán los textos creados el sábado, se compartirán ideas y se construirá entre todos una historia colectiva sobre qué es —o qué pudo ser— Labastida. «Un poco meter la imaginación en por qué las cosas son como son, por qué no son de otra manera», explica Dies. Al final, regalos, buen ambiente y la sensación de haber vivido algo que no se parece a ninguna otra tarde de pueblo.


Abierto a todos, con inscripción para algunas actividades

Las jornadas son de acceso libre, aunque para las actividades con los pequeños y para el maridaje de vino y literatura se recomienda apuntarse previamente en la biblioteca municipal. No es un trámite burocrático, sino una forma de prever cuántas copas hace falta llenar y cuántos tesoros esconder. «El que venga, no vamos a echar a nadie», nos aclara José Dies entre risas.

Con este evento, Labastida consolida una línea de trabajo que lleva ya varios años cocinándose a fuego lento: «Vive las letras, llevar a grandes autores a pequeños pueblos». Porque si algo tienen claro desde la asociación Musilide es que la cultura no debería depender del código postal. Y si además coincide con una cazolada popular ese mismo fin de semana, mejor que mejor: en Labastida, mayo huele a tinta, a vino y a fiesta.

Txomin Ruiz.

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