
Vitoria-Gasteiz, Labastida, Laudio, Ozaeta y Ribabellosa. Cinco nombres, cinco casas distintas, un mismo verano de acogida. Este lunes, el ayuntamiento de la capital alavesa ha vivido una mañana especial: la bienvenida oficial a 26 menores saharauis, 13 niños y 13 niñas, que durante julio y agosto van a cambiar el calor abrasador de los campamentos de Tinduf por el cariño de una familia y, en nuestro caso, por las calles de Labastida.
Porque sí, entre los cinco municipios alaveses que este verano abren sus puertas al programa Vacaciones en Paz está Labastida. Y eso, para quienes seguimos la vida de Rioja Alavesa día a día, tiene un valor especial: no hace falta irse muy lejos para ver cómo un pueblo pequeño se convierte, durante ocho semanas, en el hogar de verano de un niño que viene de uno de los lugares más duros del planeta.
Un programa que ya suma cuatro décadas de historia
La iniciativa, coordinada desde 2006 por la Diputación Foral de Álava junto a la Asociación de Familias de Acogida a Niños y Niñas Saharauis (Afanis), no es ninguna novedad. Lleva más de 30 años contando con el respaldo del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y, en total, 40 años funcionando en territorio alavés. La cifra impresiona: más de 550 menores saharauis han pasado ya un verano lejos de los campamentos de población refugiada gracias a este programa.
De los 26 que han llegado este año, 21 repiten experiencia con la misma familia de acogida —lo que dice mucho del vínculo que se crea— y 5 lo viven por primera vez. Todos ellos llegaron a Álava el pasado 1 de julio y se quedarán hasta el 28 de agosto, ocho semanas en las que, entre otras actividades de convivencia y ocio organizadas por todo el territorio, tienen previsto disfrutar de una jornada en Sobrón.
En el acto de recepción, con representantes institucionales y de Afanis, la concejala de Cooperación al Desarrollo del Ayuntamiento vitoriano, Ana López de Uralde, ha destacado que Vitoria-Gasteiz es una ciudad que cree que quienes llegan de fuera «también nos enriquecen con su experiencia, su cultura y sus valores». Por su parte, el diputado foral de Igualdad, Euskera y Gobernanza, Iñaki Gurtubai, ha deseado a los niños y niñas que «se lleven un trozo de Álava en el corazón» cuando regresen a los campamentos, y ha querido reconocer la generosidad de las familias que, año tras año, abren las puertas de su casa.
Escapar, aunque sea un verano, de los 55 grados del desierto
El fondo de todo esto no es menor: en los campamentos de Tinduf, en Argelia, las temperaturas en verano superan con facilidad los 55 grados. El programa permite a estos menores alejarse de esas condiciones extremas durante julio y agosto, recibir la atención sanitaria que necesiten, comer de forma equilibrada y participar en actividades educativas y culturales.
Así que, si este verano ves por Labastida a algún niño o niña que no reconoces jugando en la plaza o acompañando a una familia del pueblo a hacer la compra, ya sabes de dónde viene y por qué está aquí. Un verano de acogida que, para ellos, puede significar mucho más de lo que parece a simple vista.
Txomin Ruiz.