📌Un año después: la frutería de Montse en Oion sigue «sin mirar atrás»

Hace justo un año contábamos la historia de Montse, la joven de Oion que se lanzó a abrir su propia frutería tras dejar atrás su experiencia en los supermercados de Logroño. Doce meses después, hemos querido volver a su tienda ubicada en la calle Laureano y Irribarría número 1, a escasos metros de la oficina de Laboral Kutxa para ver cómo le ha ido este primer año de aventura empresarial. Y la respuesta es tan sencilla como contundente: contenta, sin dudas y con las ideas muy claras.

Un arranque casi sin darse cuenta

Montse recuerda aquellas primeras semanas con la ilusión intacta. «Tenía muchas ganas de empezar, y los vecinos igual, con ganas de venir a conocer la tienda», cuenta. Del momento exacto de levantar la persiana por primera vez, curiosamente, apenas guarda memoria: «Ni fui muy consciente. Empecé a trabajar y hasta hoy». Así de natural fue el salto.

Para arrancar el negocio no contó con grandes ayudas: solo la subvención vigente que ofrecía el ayuntamiento en su momento. El resto, esfuerzo y determinación propios.

Sin dificultades reseñables… y sin plantearse tirar la toalla

Preguntada por lo más duro de este primer año, Montse resta importancia al asunto: nada que destacar especialmente, más allá de esa dificultad ya conocida de cualquiera que emprende, la de conciliar. «Es muy entretenido», resume con humor. Y lo que sí tiene clarísimo es que en ningún momento se planteó rendirse: «No, lo tenía claro, nada de tirar la toalla».

La cercanía, su mejor argumento

Si hay algo que Montse repite una y otra vez es la palabra cercanía. «La clientela, encantada. Da gusto atender en Oion», asegura. No sabría señalar un cliente o un momento concreto que se le haya quedado grabado, pero sí algo más profundo: sentir el cariño de la gente en el día a día de la tienda.

Y es precisamente ahí donde, según ella, está la clave de por qué la gente elige su frutería frente al supermercado: «El trato más personal, la confianza… es más como estar en casa».

Balance: contenta y sin mirar atrás

Con la perspectiva que dan doce meses, Montse no tiene ninguna duda sobre la decisión que tomó: «Muy contenta, y sin mirar atrás». De cara al futuro, no hay grandes planes de expansión ni cambios a la vista: seguir como hasta ahora, buscando siempre buen género y ofreciendo el mejor servicio posible.

Y para quien se plantee dar un paso como el suyo, su consejo no puede ser más directo: «Que lo haga y no piense. Cuando uno pone voluntad y ganas de trabajar, todo va en marcha».

Un año después de aquel primer reportaje, la historia de Montse sigue siendo la de tantos pequeños negocios de nuestros pueblos: los que sobreviven y crecen gracias a la cercanía, la confianza y las ganas de hacer bien las cosas, día a día. Zorionak de nuevo, Montse, ¡y que sean muchos años más!

delatierra25@gmail.com

Txomin Ruiz.

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