📌’NEIKER diseña un plan científico para blindar el viñedo de Rioja Alavesa frente al cambio climático’

El cambio climático, las nuevas exigencias normativas y el relevo generacional están cambiando las reglas del juego para el sector vitivinícola de Rioja Alavesa. Consciente de ese nuevo escenario, el centro tecnológico NEIKER ha puesto en marcha un ambicioso Plan de I+D+i en viticultura pensado para dar herramientas reales a quienes toman las decisiones en el campo, día a día, viña a viña.

La estrategia se apoya en ensayos y muestreos realizados en condiciones reales, con un objetivo claro: producir uva de calidad respetando el medio ambiente y construir un relato técnico sólido, sustentado en datos verificables que refuercen la competitividad del sector en el mercado.

Cada parcela, un mundo distinto

Uno de los pilares del plan pasa por conocer a fondo el territorio. En Rioja Alavesa conviven suelos, climas y sistemas de manejo muy distintos, así que NEIKER trabaja parcela a parcela para ajustar cada solución a su realidad concreta. Ana Aizpurua, investigadora del departamento de Producción y Protección Vegetal de NEIKER, subraya que buscan ofrecer al sector soluciones diseñadas para cada emplazamiento, respetando la enorme variación de suelo, clima y manejo que define al viñedo vasco.

Desde ahí, el centro evalúa soluciones agronómicas frente al cambio climático y cruza factores agronómicos, enológicos y de mercado para ayudar a decidir el itinerario de manejo más adecuado en cada caso. Como apoyo, ha desarrollado Agrometeo, una plataforma que junta información meteorológica en tiempo real, datos históricos y predicciones a escala de parcela. A esto se suman tecnologías de riego de precisión —sensores de humedad, indicadores del estado hídrico de la planta, modelos de balance hídrico— que ayudan a resolver la eterna pregunta de cuándo, cuánto y cómo regar.

El suelo, la gran apuesta por la resiliencia

La tierra que sostiene la viña también está en el centro del plan. NEIKER estudia la implantación de cubiertas vegetales frente al laboreo tradicional, una práctica que reduce la erosión en episodios de lluvias intensas y aumenta la materia orgánica del suelo, algo que la investigadora considera clave para sostener una microbiota diversa que sostiene el equilibrio del ecosistema agrícola.

La biodiversidad también se cuida por encima de la tierra: la instalación de setos y bandas de vegetación favorece la fauna auxiliar y ayuda a controlar plagas de forma natural. El plan incluye además la recuperación de biotipos de variedades tradicionales localizados en viñedos antiguos, un trabajo de rescate genético que amplía las opciones de adaptación del cultivo ante el cambio climático.

Todo este trabajo se desarrolla de la mano del sector, cuyas necesidades marcan el diseño del plan desde el primer momento. Esa colaboración se ha reforzado recientemente con una alianza estratégica con EDA Drinks & Wine Campus, con la que NEIKER conecta la ciencia con la realidad productiva de las bodegas. No es un camino nuevo: en la última década, el centro ha desarrollado 51 proyectos de investigación en viticultura, con una inversión superior a los cinco millones de euros.

Txomin Ruiz.

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