📌’ Txarly, el cura de Oion que cambió la parroquia por la cárcel y donde llevó la dignidad hasta su último rincón nos ha dejado’

Ha muerto un hombre bueno. Y cuando decimos bueno no lo decimos en el sentido de «correcto» o «cumplidor», sino en ese sentido más hondo, más tosco y más verdadero: el de alguien que no supo mirar para otro lado cuando otros miraban insisten desde la Diócesis de Vitoria

José Ángel Martínez de Bujanda, Txarly ( en el centro de la imagen) para quienes lo conocían —que eran muchos, empezando por las calles del barrio de Arana en Vitoria y acabando en los pasillos de la cárcel de Zaballa—, falleció en la noche del miércoles a los 68 años. Natural de Santa Cruz de Campezo, se ordenó sacerdote en 1982 y desde entonces su vida fue un largo ejercicio de proximidad. Primero en Oion, como párroco y profesor de Religión en el instituto de Laguardia. Luego en San Vicente Mártir, en el barrio de Arriaga. Y finalmente, desde 2003 y hasta el mismo día de ayer, en la Pastoral Penitenciaria.

El ángel de los presos

Allí, entre rejas, encontró lo que parece haber sido su verdadera vocación: acompañar a quienes la sociedad prefiere olvidar. No con discursos ni con postureo, sino con gestos concretos, casi domésticos. Les llevaba dinero para la compra del supermercado de la prisión. Sellos y cartas para que pudieran escribir a sus familias. Turrones en Navidad.

Y, sobre todo, tiempo: semana tras semana, mes tras mes, año tras año. Salió con ellos a hacer el Camino de Santiago en más ocasiones de las que se pueden contar con una mano. Organizó salidas terapéuticas que, para muchos, eran su primera ventana al mundo exterior y la clave para futuros permisos.

Los presos —»los más pobres de entre los presos», dice la nota oficial, y uno intuye que Txarly habría sonreído con modestia al leerlo— le están agradecidos. No es un agradecimiento retórico. Es el de quien ha recibido algo que no tenía por qué recibir: atención, cuidado, una mirada que no juzgaba desde la altura.


Txarly, adiós a la cárcel

La semana pasada, todavía, compartió cartel con José María Carod —responsable nacional de Pastoral Penitenciaria— en una conferencia sobre esperanza y dignidad en la cárcel. Ayer ya no pudo volver a Zaballa. Mañana, viernes 5 de junio a las 18:30 horas, la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de Santa Cruz de Campezo le dará el último adiós, con el obispo Juan Carlos Elizalde presidiendo la misa.

No hace falta ser creyente para entender lo que hizo este hombre. Ni siquiera hace falta compartir su fe. Basta con leer el Evangelio de Mateo que la Diócesis ha elegido para despedirlo: «En la cárcel y vinisteis a verme». Txarly fue. Siempre fue. Y eso, en tiempos de tanta distancia emocional, es casi un milagro pequeño, silencioso, de los que no aparecen en los titulares pero que cambian la vida de quienes los reciben concluye la nota que ha emitido la Diócesis.

Goian Bego Txarly!



Txomin Ruiz.

967 Visitas totales
498 Visitantes únicos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *