
El pasado 14 de junio se celebró por segundo año consecutivo un acto en recuerdo de los diez vecinos de Elciego asesinados en 1936 como consecuencia de la represión franquista, así como de las personas de otros municipios asesinadas en la localidad y de todas las víctimas de aquella violencia. La jornada reunió a familiares, vecinos e instituciones en un emotivo reconocimiento y culminó con la plantación de un olivo, símbolo de paz y memoria, como recuerdo permanente de quienes fueron asesinados y como compromiso con la memoria democrática.
El acto fue también una oportunidad para dar a conocer la Asociación para la Memoria y Cultura Democrática «La Pilastra», una entidad creada para recuperar, investigar y difundir la memoria democrática en Álava, reconocer a las víctimas y a sus familias y acercar esta parte de nuestra historia a las nuevas generaciones. Hablamos con Eduardo Uribe, presidente de la asociación, para conocer cómo nació este proyecto y cuáles son sus objetivos.

¿Qué es exactamente La Pilastra y por qué decidisteis constituiros como asociación precisamente ahora, casi noventa años después de aquellos hechos?
R. La Pilastra es el paraje del término municipal de Zambrana donde fueron asesinados seis de los diez vecinos de Elciego en 1936. La idea de constituir la asociación comenzó a gestarse hace unos años. Tras la presentación en Laguardia del libro «No vuelvas si no vences», del historiador Javier Gómez Calvo, y el posterior acto de homenaje celebrado en la localidad, pensamos que sería interesante impulsar un trabajo histórico igual de riguroso en Elciego. Además, éramos conscientes de que Rioja Alavesa había sido una de las zonas de Álava más golpeadas por la represión franquista y que, sin embargo, apenas se habían realizado algunos actos de homenaje puntuales, mientras buena parte de esa historia seguía siendo poco conocida y contada.
A partir de ahí nos reunimos en Elciego con familiares de las personas asesinadas y con personas vinculadas al ámbito de la memoria democrática para reflexionar sobre qué podíamos hacer en el pueblo y cómo hacer realidad ese trabajo de investigación. Finalmente, el año pasado, gracias al apoyo del Ayuntamiento de Elciego, pudo publicarse el estudio «Paseo de la Perra Gorda», del mismo historiador. Coincidiendo con su presentación, se celebró el primer acto de homenaje en el cementerio de la localidad. Aquella jornada nos confirmó que había llegado el momento de dar un paso más y constituir la Asociación para la Memoria y Cultura Democrática La Pilastra.
Para nosotros, La Pilastra representa el compromiso de recuperar una parte de nuestra historia que durante demasiado tiempo permaneció silenciada. Aquel paraje fue uno de los principales escenarios de la represión franquista en Álava, un auténtico punto negro de la violencia ejercida en nuestro territorio. Además, en el cementerio de Santa Lucía de Zambrana permanecieron enterrados los vecinos de Elciego desde 1936 hasta su exhumación y traslado en 1979. Todo apunta, además, a que todavía podrían permanecer allí los restos de otras personas asesinadas. Por todo lo que representa ese lugar decidimos dar ese nombre a la asociación.
- «David Lamaza, Daniel Palacios, Augusto Rubio, Pedro Osés, Guillermo Bauza, Pablo Cañas, Germán Cornes, Miguel Sáenz, Adrián Uribe y Fidel Uribe. Diez vecinos de Elciego asesinados entre agosto y octubre de 1936»
El acto del 14 de junio reunió a mucha gente. ¿Cómo lo vivisteis desde dentro?
Lo vivimos con muchísima emoción. Era la segunda vez que el pueblo se reunía para rendir homenaje a sus vecinos asesinados y sentimos que Elciego volvió a arroparlos como merecen. Fue un acto muy emotivo, en el que participaron familiares, vecinos e instituciones y en el que se respiró respeto, memoria y también esperanza.
Además, este año quisimos dar un paso más con la plantación de un olivo, un gesto que permanecerá en el tiempo y que simboliza nuestro compromiso con la paz, la convivencia y el recuerdo de quienes perdieron la vida.
En 1979, las familias consiguieron trasladar los restos desde el cementerio de Zambrana hasta Elciego. ¿Qué supuso recuperar ese momento durante el homenaje?
Nuestros vecinos fueron asesinados el 28 de agosto y el 16 de octubre de 1936. En 1979, sus familiares y allegados acudieron al cementerio municipal de Santa Lucía de Zambrana y, con sus propios medios, exhumaron los restos para trasladarlos a Elciego, donde descansan desde entonces.
Recordar aquel momento era un acto de justicia. Aquellas familias hicieron un enorme esfuerzo para devolver la dignidad a sus seres queridos en una época muy distinta a la actual. Creíamos que era importante reconocer también ese gesto de valentía y de compromiso con la memoria.

La plantación del olivo fue uno de los gestos más cargados de simbolismo. ¿Por qué un olivo?
Plantamos un olivo porque es un árbol que simboliza la paz, pero también la vida, la esperanza, la memoria y la fortaleza. Además, es un árbol profundamente ligado al paisaje y a la historia de Rioja Alavesa, por lo que nos parecía el mejor símbolo para este homenaje. Queríamos que se convirtiera en un recuerdo permanente de los diez vecinos de Elciego asesinados en 1936 y, al mismo tiempo, en una muestra del compromiso de nuestro pueblo con la convivencia, la memoria democrática y los valores democráticos.
Los homenajes son importantes, pero también lo son los símbolos que permanecen. Dentro de muchos años ese olivo seguirá allí, creciendo, y esperamos que quienes se acerquen a él se pregunten por qué fue plantado y conozcan la historia de las personas a las que recuerda.
Aunque la asociación nace en Elciego, ¿su ámbito de actuación será todo Álava?
Sí. Elciego ha sido el punto de partida porque aquí comenzó este proyecto, pero desde el primer momento tuvimos claro que la asociación debía tener una vocación alavesa. La represión franquista afectó a muchos municipios de nuestro territorio y todavía queda mucho trabajo por hacer para investigar, recuperar y difundir esa parte de nuestra historia.
Queremos colaborar con otras asociaciones memorialistas, instituciones, investigadores, familiares de las víctimas y con todas aquellas personas que compartan estos objetivos. Creemos que este trabajo debe construirse de forma colectiva, compartiendo investigaciones, documentación y testimonios.
Nuestro objetivo es contribuir a recuperar una parte de la historia de Álava que durante demasiado tiempo permaneció silenciada, siempre desde el rigor histórico, el respeto a las víctimas y a sus familias y el compromiso con los valores democráticos.
La memoria democrática vuelve a estar muy presente en el debate público. ¿Creéis que todavía queda mucho por hacer?
Sin ninguna duda. Aún queda mucho por investigar y muchas historias por recuperar. Todavía hay familias que desconocen lo que ocurrió con sus seres queridos y episodios de nuestra historia reciente que apenas se conocen.
Pero no se trata solo de investigar. También creemos que es necesario divulgar ese conocimiento y hacerlo llegar a la sociedad. La memoria no busca abrir heridas, sino conocer la verdad, reconocer a las víctimas y fortalecer los valores democráticos. Solo desde el conocimiento de lo ocurrido podemos construir una convivencia basada en el respeto y evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.
¿Cuáles son los principales objetivos de la asociación y en qué proyectos estáis trabajando de cara a los próximos meses?
Nuestro objetivo es impulsar investigaciones históricas rigurosas, colaborar en la recuperación y difusión de nuestra historia reciente, organizar actividades divulgativas, culturales y educativas y seguir acompañando a las familias de las víctimas.
En los próximos meses queremos promover conferencias, exposiciones y encuentros, además de colaborar con investigadores y asociaciones que llevan muchos años trabajando en este ámbito. También queremos impulsar nuevos proyectos de investigación y seguir recopilando documentación y testimonios orales antes de que se pierdan.
Creemos que es fundamental acercar este periodo de nuestra historia a la ciudadanía, especialmente a las nuevas generaciones. Conocer lo que ocurrió nos ayuda a comprender mejor nuestro presente y a valorar la importancia de la libertad, la democracia, los derechos humanos y la convivencia. Nuestra intención es trabajar siempre desde el rigor histórico, el respeto y la colaboración con otras asociaciones e instituciones que compartan estos mismos objetivos.

- «Sus nombres vuelven a Elciego, y con ellos, la memoria y la justicia que tanto tiempo esperaron.»
Para terminar, una pregunta más personal. ¿Qué le diría hoy a esos diez vecinos homenajeados si pudiera?
Les diría que su muerte no fue en vano y que, hasta donde esté en nuestras manos, seguiremos trabajando para que nunca sean olvidados. Les diría también que, después de tantos años de silencio, su pueblo vuelve a pronunciar sus nombres y a reconocerlos como parte de su historia. Creo que eso es, en sí mismo, un acto de justicia.
Porque no eran solo nombres escritos en un libro o en una lápida. Eran vecinos de Elciego. Tenían familia, amistades, ilusiones, preocupaciones y una vida que les fue arrebatada de manera injusta. El mejor homenaje que podemos hacerles es recordarlos con dignidad, reconocer el sufrimiento de sus familias y trabajar para que las nuevas generaciones conozcan lo que ocurrió. Solo conociendo nuestra historia podremos evitar que hechos así vuelvan a repetirse y seguir construyendo una sociedad basada en la paz, la libertad, la convivencia y el respeto a los derechos humanos.
info@lapilastra.org
Txomin Ruiz.