📌’La noche del Ideal Cinema: cuando Elciego exigió su Denominación dentro del Consejo Regulador’

Hay una carpeta amarillenta, una asamblea a las diez de la noche en el Ideal Cinema y un pueblo entero, camaradas incluidos, discutiendo de vino con el lenguaje engolado del franquismo de fondo. Esa es la escena que rescata el blog Elciegohistorico, y que merece la pena contar bien porque toca una fibra que en Rioja Alavesa sigue viva: la de sentirse, a la vez, parte de la Rioja y algo distinto a ella.

Dentro del Consejo, pero sin derechos

Corría el verano de 1956. El 28 de julio, los vitivinicultores de Elciego se juntaron con las autoridades locales para plantar cara a un problema que llevaba tiempo cociéndose: el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rioja les obligaba a cumplir sus normas, pero no les reconocía ningún derecho, por no estar inscritos en él. Estaban dentro y fuera al mismo tiempo, pagando peaje sin entrar en el club.

La reunión, convocada en segunda llamada porque a la primera no se presentó suficiente gente, dejó una idea muy clara sobre la mesa: que el vino elaborado con uva de Elciego pudiera llevar su propio nombre, «Elciego – Rioja Alavesa». No pedían romper con nada, pedían que se les distinguiera. Y el argumento no era caprichoso: denunciaban que el reglamento del Consejo Regulador no ponía límite a la entrada de uvas y vinos de fuera, de La Rioja, de otros pueblos de Álava, de Navarra, lo que a su juicio diluía las características propias del vino de la villa. Su vino, decían, tenía una personalidad que merecía protegerse, no mezclarse sin más.

Jesús Fernández Ibáñez, maestro jubilado nacido en Elciego, es el autor del blog Elciegohistorico y del archivo «Población Histórica de Elciego». Lleva décadas recopilando documentos y testimonios sobre su pueblo. También escribió «Memorias de un Maestro Bodeguero».

Diez puntos, un impuesto y un misterio sin resolver

De aquella asamblea salieron diez conclusiones, aprobadas por unanimidad casi todas, que iban desde limitar al 20% la entrada de uva foránea hasta crear un impuesto municipal para esos vinos de otra procedencia, pasando por nombrar veedores que vigilaran las vendimias y formar una comisión de estudio con representación de pequeños y grandes cosecheros. Incluso quedó una espinita pendiente para más adelante: aclarar los flecos de una misteriosa reunión de enero de ese mismo año, publicada en el diario Nueva Rioja, que parece ser que se celebró sin el conocimiento de los propios viticultores de Elciego. Ahí queda ese pequeño misterio local sin resolver del todo.

Lo curioso, leyendo el acta setenta años después, es reconocer que aquel debate no ha muerto. Sigue asomando cada vez que se habla de las etiquetas de la comarca, del peso de la Rioja Alavesa dentro del conjunto de la actual Denominación , de cuánto hay de propio en cada botella. Aquella noche de julio en el cine de Elciego, entre camaradas y con la Guardia Civil de por medio en gestiones anteriores, un grupo de viticultores ya estaba defendiendo, a su manera y con el lenguaje de su época, algo que hoy llamaríamos identidad de marca. O simplemente, orgullo de lo suyo.


Txomin Ruiz.

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