📌’Samaniego vuelve a casa: 225 años después, Laguardia redescubre al hombre detrás de las fábulas’

Pocos escritores pueden presumir de seguir tan presentes en la memoria colectiva más de dos siglos después de su muerte. Félix María de Samaniego es uno de ellos. Todos conocen sus fábulas; pocos conocen realmente al hombre que las escribió. Precisamente ahí reside el espíritu del homenaje que Laguardia celebrará este martes 11 de agosto, coincidiendo con el 225 aniversario de su fallecimiento.

La iniciativa, impulsada por el Ayuntamiento de Laguardia junto a la Sociedad de Amigos de Laguardia, no nace únicamente para recordar al fabulista universal, sino para redescubrir a la persona que había detrás del escritor. Un ilustrado comprometido con su tiempo, profundamente ligado a Rioja Alavesa y con una biografía repleta de episodios tan sorprendentes como desconocidos.

El acto principal tendrá lugar junto a su tumba, en la iglesia de San Juan, el mismo lugar donde descansan sus restos desde 1801. La elección no es casual. Frente a otros espacios simbólicos de la villa, el Ayuntamiento ha querido que el homenaje sea íntimo y solemne, con una charla divulgativa, una ofrenda floral y un aurresku como muestra de respeto a uno de los personajes más universales nacidos en Laguardia.

Pero la conmemoración no terminará ese día. Será el punto de partida de una programación que se prolongará durante los próximos doce meses con conferencias, exposiciones, estudios sobre su correspondencia, publicaciones y actividades culturales destinadas a acercar su figura a vecinos y visitantes.

Felix María de Samaniego, don Félix como dicen los vecinos de Laguardia ocupa un lugar destacado en el paseo de el Collado desde donde se pueden contemplar unas impresionantes vistas de la Sierra de Cantabria

El ilustrado que nunca olvidó Laguardia

Aunque pasó temporadas en Vergara, Bilbao y Madrid, Samaniego nunca rompió el vínculo con la villa que lo vio nacer en 1745. Aquí regresó en distintas etapas de su vida y aquí falleció el 11 de agosto de 1801. Su familia pertenecía a uno de los linajes más influyentes de Laguardia y poseía un importante patrimonio, entre el que destacaban el palacio familiar y la finca de La Escobosa, situada junto al río Ebro.

Aquella propiedad era mucho más que una explotación agrícola. Rodeada de viñas, huertas, una ermita, un trujal y abundante naturaleza, se convirtió en su lugar favorito para descansar y recibir a familiares y amigos. Desgraciadamente, la histórica casa desapareció en 1995, aunque continúa ocupando un lugar destacado en la memoria histórica de Rioja Alavesa.

Su compromiso con el territorio también fue intelectual. Como hombre de la Ilustración defendió la necesidad de mejorar las comunicaciones para facilitar el comercio del vino y reflexionó sobre los problemas económicos y sociales de La Rioja en una época en la que el progreso comenzaba a abrirse paso. Mucho antes de convertirse en un escritor universal, Samaniego ya pensaba en el futuro de la tierra que tanto apreciaba.

Mucho más que el autor de «La cigarra y la hormiga»

Si por algo quiere sorprender este aniversario es porque invita a descubrir a un personaje mucho más complejo de lo que suele reflejar la imagen escolar del escritor.

Las célebres Fábulas morales, traducidas a numerosos idiomas y aprendidas por generaciones de estudiantes, nacieron con un objetivo mucho más modesto: servir como herramienta educativa para los alumnos del Real Seminario Patriótico de Vergara. Samaniego jamás pudo imaginar que aquellos relatos escritos para enseñar acabarían convirtiéndose en una de las obras más importantes de la literatura española.

Su vida privada también ofrece capítulos poco conocidos. Casado con Manuela de Salcedo, el matrimonio no tuvo hijos, aunque diversas investigaciones históricas sostienen que tuvo un hijo fuera del matrimonio, bautizado en Lizarza en 1790. A ello se suman algunos escarceos amorosos, una intensa rivalidad literaria con Tomás de Iriarte y varios poemas satíricos y de tono erótico que llegaron a provocar un proceso de la Inquisición.

Todo ello ayuda a comprender que detrás del autor de las fábulas existía un hombre de carne y hueso, brillante, culto, inconformista y también lleno de contradicciones, muy alejado de la imagen rígida que muchas veces se ha transmitido de él.

Un legado que sigue hablando al presente

Para el alcalde de Laguardia, Raúl García, este 225 aniversario supone una oportunidad única para recuperar la verdadera dimensión de Samaniego.

«Queremos que la gente descubra no solo al escritor que todos estudiamos en el colegio, sino también al vecino de Laguardia, al ilustrado comprometido con su tierra y a la persona que hay detrás de sus libros«, explica.

El regidor considera que sus fábulas siguen teniendo plena vigencia porque hablan de cuestiones universales como la convivencia, la prudencia, la honestidad, la ambición o la solidaridad. «Los tiempos cambian, pero las personas seguimos enfrentándonos a los mismos dilemas. Por eso sus enseñanzas continúan llegando con la misma fuerza que hace más de doscientos años.»

Raúl García también destaca que este homenaje no pretende quedarse en un acto institucional, sino convertirse en un punto de partida para seguir investigando, difundiendo y poniendo en valor la figura del escritor durante todo un año, gracias al trabajo conjunto entre el Ayuntamiento y la Sociedad de Amigos de Laguardia.

Lectura abierta frente al busto en bronce del escritor, una obra del escultor bilbaíno Vicente Larrea Aldama erigida en 1883 

A esta programación se unirá además el festival Agosto Clandestino, que celebrará una lectura abierta de la obra de Samaniego en el Paseo del Collado, sumándose así a una conmemoración que quiere devolver al escritor al lugar del que nunca dejó de formar parte.

Porque, doscientos veinticinco años después de su muerte, Laguardia no solo rinde homenaje al fabulista que conquistó la literatura española. También recupera al vecino que paseó por sus calles, al ilustrado que soñó con un futuro mejor para Rioja Alavesa y al hombre cuyas luces y sombras siguen despertando la misma curiosidad que sus inolvidables fábulas.

Txomin Ruiz.

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