
El próximo 6 de diciembre, Miguel Ángel Fernández González, exalcalde de Navaridas —un pequeño municipio de apenas 220 habitantes en Rioja Alavesa—, pronunciará en Zoétélé (Camerún) la ponencia «Cómo aprovechar las experiencias del entorno rural español en la Comuna de Zoétélé». Lo hará acompañado por el padre Cipriano, un sacerdote camerunés que ejerce como párroco en Laguardia y que ha invitado personalmente al exregidor a compartir su experiencia.
Fernández González expondrá ante las autoridades y vecinos de esta localidad del sur de Camerún cómo pueblos como Navaridas y Laguardia han pasado, en menos de un siglo, de la pobreza rural —casas de adobe, ausencia de servicios básicos— a convertirse en referentes de desarrollo sostenible, con agua potable, fibra óptica, energía solar que cubre los gastos municipales y, sobre todo, ilusión colectiva.

«Allá donde yo vivo éramos, hace menos de cien años, un pueblo subdesarrollado. Hoy tenemos de todo y, lo más importante, queremos seguir mejorando», resume Fernández. Su mensaje central es claro: el desarrollo rural no depende de grandes presupuestos ni de ayudas externas eternas, sino de organización, aprovechamiento inteligente de los recursos propios y colaboración entre administración y ciudadanía.
En su intervención defenderá una definición práctica de desarrollo rural: «Identificar y poner en valor todos los recursos del territorio —económicos, sociales, culturales, naturales e históricos— que sean viables».
Los seis ejes que han funcionado con éxito en Rioja Alavesa
El enfoque del Ayuntamiento se centra en una gobernanza participativa, colaborando con asociaciones y organizando eventos para fortalecer la identidad y promover los productos locales. Esto se apoya en la garantía de infraestructuras completas (agua, saneamiento, electricidad, carreteras, conectividad digital y energía solar) y el mantenimiento de servicios esenciales (escuelas, farmacias, tiendas), considerados cruciales para retener población y asegurar el futuro. Además, se implementan políticas sociales que garantizan igualdad, formación y actividades para todas las edades, ejemplificado en la conversión de un antiguo bar en centro de emprendimiento juvenil y femenino. En el ámbito económico, se busca una economía diversificada mediante la modernización de la agricultura, ganadería y apicultura, junto al impulso del turismo sostenible, la artesanía y el sector agroalimentario de calidad. Finalmente, se trabaja en la puesta en valor del patrimonio local, habilitando cuevas para catas, transformando palacios en museos y creando rutas verdes.


«El desarrollo rural es el instrumento necesario para que cualquier pueblo, por pequeño y alejado que esté, se convierta en una sociedad del siglo XXI», concluirá Fernández González. «Si Zoétélé trabaja con seriedad estos objetivos, en pocos años podrá ser referencia no solo para el departamento del Dja-et-Lobo, sino para todo Camerún y más allá».
El viaje, que se produce por invitación expresa del alcalde de Zoétélé, Daniel Bomba, y con el apoyo logístico del padre Cipriano, simboliza un puente inesperado pero lógico entre dos realidades rurales que, pese a la distancia geográfica y cultural, comparten los mismos retos y oportunidades.
Unos días antes de partir de viaje Fernández y el padre Cipriano han destacado que los principales desafíos en la zona son la sequía recurrente y la inestabilidad. Para combatir la sequía, un instituto local desarrolla semillas resistentes, aunque —insiste el exalcalde— sin educación adecuada los agricultores no podrán implementarlas correctamente. En este ámbito, el padre Cipriano ha sido clave al promover becas y formación que permiten a la población proteger sus cultivos y arraigarse en sus comunidades.
Allí donde el Estado no llega, la Iglesia y las asociaciones de mujeres han asumido el papel de poderes locales, creando cooperativas y movilizando a la población.
La visita coincidirá con la inauguración de una nueva capilla dedicada a Santiago Apóstol en uno de los pueblos donde trabaja el padre Cipriano. Fernández y el sacerdote llevarán en su equipaje una imagen del santo y una casulla morada adquiridas recientemente en Logroño, un gesto más de los numerosos proyectos de desarrollo que el actual párroco de Laguardia impulsa en su tierra natal.
Txomin Ruiz.