📌’Guarda el móvil, que te toca jugar: Laguardia saca los juegos de toda la vida a la calle’

La Sociedad de Amigos de Laguardia celebra este domingo su décima jornada de Juegos Tradicionales con más de una decena de propuestas y una novedad que promete risas: las carreras de sacos

De abuelos a nietos, y de la plaza al mundo

Este domingo 16 de agosto, de diez y media a una, la Plaza Mayor de Laguardia se va a llenar de ese ruido bueno: el clac de las tabas, el zumbido de la peonza, las chapas trazando circuitos de tiza en el suelo. Judith Sáenz de Tejada, presidenta de la Sociedad de Amigos de Laguardia, lo tiene claro: «Queremos que la gente mayor del pueblo enseñe a jugar a los niños como se hacía antes. Sin pantallas. De tú a tú».

Y vaya si funciona. Trompos, filocho, la rayuela, el pañuelo, la gallina ciega, el juego de las sillas e incluso clásicos de mesa como el Trivial o el Rummikub esperan a quien se acerque. Este año, además, se estrena la carrera de sacos, porque siempre toca meter algo nuevo para que nadie diga que ya lo ha visto todo. En total, más de diez juegos contabilizados.

Lo bonito es que la transmisión es puramente oral. Nadie te da un manual: una abuela te coloca la taba en la mano, un vecino te enseña cómo se lanza el filocho, y de pronto descubres que ese juego que aquí tiene nombre de toda la vida en Madrid lo llaman «bilardo». Vienen turistas, vienen del pueblo, vienen críos y vienen veinteañeros. Todos juegan.


Preservar la identidad y demostrar que divertirse no necesita WiFi


La Sociedad de Amigos de Laguardia nació en 1934 con un encargo muy concreto en sus estatutos: preservar la identidad del pueblo. Casi cien años después, la fórmula sigue siendo la misma, solo que ahora se viste de domingo de agosto y huele a tiza y a madera.

Sáenz de Tejada lo resume con una imagen que le llena de orgullo: «Chavales de veinte años que llevan un rato jugando con las chapas y, cuando se acaba, te piden que les guardes unas cuantas para seguir en casa». Ahí está todo. No hay truco, no hay algoritmo. Hay una plaza, unas manos que enseñan y otras que aprenden, y la sensación de que lo de antes no estaba tan mal. Así que ya sabéis: este domingo, móvil en el bolsillo y a la plaza. Que toca jugar.


Txomin Ruiz.

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