
Álava acumula el 88% de todos los proyectos de energía renovable de media y gran escala de la CAPV, 92 en total, y los municipios se sienten impotentes ante un despliegue que nadie ha ordenado. Oion ha dicho basta. En el último pleno municipal, celebrado ayer miércoles por la tarde-noche, el ayuntamiento aprobó una moción del grupo municipal EH Bildu en la que se exige al Gobierno Vasco y a la Diputación Foral que pongan en marcha cuanto antes procesos deliberativos reales.
La votación, sin embargo, no fue sencilla: empató a cinco en dos ocasiones y finalmente salió adelante gracias al voto de calidad del alcalde, que también sirvió para rechazar una enmienda transaccional presentada por el PNV y el Partido Socialista. La moción aprobada reclama recursos técnicos, económicos y humanos suficientes para que la transición energética no se haga a espaldas de la ciudadanía.
El alcalde Jose Manuel Villanueva fue directo: «Los municipios estamos atados de pies y manos y vemos con preocupación el malestar que genera esta proliferación incontrolada de proyectos entre nuestros vecinos y vecinas». Una preocupación que tiene nombres y cifras: 101 proyectos en tramitación en la CAV, 88 de ellos en Araba, sin ningún tipo de ordenación territorial que los regule.
Araba, territorio sacrificado
El contraste con Europa resulta llamativo. Mientras la media europea de producción eléctrica renovable alcanzaba el 46,9% del consumo total en 2024, la CAV apenas llegaba al 7,9%. La necesidad de avanzar es innegable, pero Oion reclama que se haga bien: de forma compartida, justa y responsable. El Gobierno Vasco acaba de anunciar además 11 proyectos fotovoltaicos y eólicos con participación pública para generar 450 MW, respaldados por 80 millones del EVE hasta 2030, con 9 de ellos ubicados en Araba. Porque una transición energética que no cuenta con la gente difícilmente puede llamarse pacto social por el clima.
Txomin Ruiz.