📌Salvador Velilla Cordoba, sobre el Camino de los Arrieros: «Hay que conocer, cuidar y compartir el patrimonio que nos dejaron»

Hay nombres que van unidos para siempre a la sierra que separa Rioja alavesa de la Montaña. Uno de ellos es Salvador Velilla Córdoba, etnógrafo riojano-alavés y alma de la Plataforma pro Sierra de Cantabria, la asociación que hace unos años logró algo que parecía imposible: que la denominación Sierra de Cantabria fuera reconocida oficialmente, al igual que Sierra de Toloño, como dos nombres válidos para la cadena montañosa situada entre la Montaña y Rioja Alavesa. Desde el 2025, y tras in ingente esfuerzo por conseguir que el topónimo de Cantabria tuviera el mismo rango que el de Toloño (la apuesta del Gobierno Vasco desde el 2007), ambos topónimos conviven en igualdad de condiciones, tras una extraña y confusa resolución del IGN. Esa pequeña gran victoria dice mucho de la tenacidad con la que Velilla defiende, apoyado en serios argumentos y en la voluntad de la mayoría de la gente, el paisaje y la memoria de esta tierra”.

Ahora tiene entre manos otro empeño: que el Camino de los Arrieros, esa vieja ruta que durante siglos unió Rioja Alavesa con la Montaña a través del puerto de Villafría, quede señalizado y promocionado como merece. La Diputación Foral de Álava ha tenido en cuenta la propuesta dentro de los Presupuestos Participativos 2026, y la Plataforma pro Sierra de Cantabria anda estos días recogiendo apoyos para que el proyecto salga adelante. De todo ello, y de arrieros, mesones y atardeceres color naranja, hablamos con él a falta de una semana para la charla que va a ofrecer el 19 de julio en Lanciego.

Un repertorio de caminos de 1546

¿Cómo llegaste al Camino de los Arrieros? ¿Fue una casualidad documental, un paseo por la Sierra de Cantabria o te lo contaron de pequeño y se te quedó grabado?

Creo que fue en una de mis muchas visitas al Archivo de la Diputación Foral de Álava, entonces en la Plaza de la Provincia, cuando topé con una publicación, el «Repertorio de todos los caminos de España», una auténtica guía escrita por Pero Juan Villuga nada menos que en el año 1546. Lógicamente me fijé en el tramo en el que se describía el camino de Bilbao a Zaragoza, que medía 54 leguas cruzando la Sierra de Cantabria por Treviño, Alvaina, Villafría, Viasteri, Logroño, Goncillo… También hallé otro librito de Alonso Antonio Meneses, éste del año 1576, titulado «Repertorio de Caminos», en el que presentaba la misma ruta pero caminando a la inversa: Goncillo, Logroño, Viasteri, Villafría, Alvaina, Treviño… A partir de aquel momento fui recogiendo toda la documentación que podía sobre esta ruta, por el interés que podía tener para Rioja Alavesa, así como sobre los muchos caminos de herradura del entorno.

Alto del puerto de Villafría

¿Qué es lo que más te sorprende o emociona cuando caminas hoy por ese tramo entre Villafría y Viñaspre? ¿Sientes que todavía se respira ese espíritu de los arrieros de hace siglos?

La orientación que sigue la ruta, cómo fueron buscando uno de los pasos más directos hacia las ciudades del norte y la costa.

En 2023, junto a José Ramón Langaran, Ana, Raquel Zabala y otros, organizasteis aquella marcha simbólica de recuperación. ¿Qué sensaciones os llevasteis ese día y cómo respondió la gente del pueblo?


Sentíamos que estábamos tratando de recuperar una ruta que, con la llegada del automóvil, se estaba olvidando, y que valía la pena ponerla de relieve para conocer los caminos, las vías de comunicación que usaron los hombres y mujeres que nos han precedido para atravesar la cadena montañosa que separa Rioja Alavesa de la Montaña. La respuesta fue buena, y la prueba es que la gente sigue respondiendo en las convocatorias que se van haciendo.

El aspecto más desconocido para muchos: ¿por qué este camino fue tan importante en su época? ¿Qué papel jugaba exactamente Viñaspre en esa red?


Fue muy importante para la Rioja Alavesa oriental porque las comunicaciones entre el sur y el norte de la sierra eran muy deficientes. En algún momento, incluso, las gentes de Kripan, Lanciego, Oion… se quejan de que a la zona de Labastida y otras zonas de Rioja Alavesa acuden más arrieros a comprar vino porque tienen mejores caminos. Por otra parte, al usar los puertos de Lapoblación, La Aldea y Marañón, los arrieros y caminantes tenían que pagar el peaje en Navarra, cosa que, cruzando la sierra por el puerto nuevo de Villafría, al estar éste en Álava, el pago del impuesto por pasar lo cobraba la Diputación Foral.
Viñaspre tenía su importancia porque era el único pueblo que había entre Logroño y Villafría, en una distancia de 24 kilómetros. Allí contaban con un hospital, mesones, iglesia y una magnífica fuente con abundante agua para arrieros, comerciantes y caballerías.

Marcha del camino de los Arrieros en su primera edición de 2023

Firmas para señalizar la ruta

Sabemos que la Plataforma pro Sierra de Cantabria ha presentado una propuesta para señalizar este camino dentro de los Presupuestos Participativos de Álava 2026. ¿En qué punto está ahora mismo esa iniciativa y qué haría falta para que sea una realidad?


Pues estamos en plena campaña de apoyo, esperando que sean muchos los hombres y mujeres de Rioja Alavesa, sobre todo de esta parte más oriental, los que respalden con su firma el proyecto de señalizar el Camino de los Arrieros que se ha presentado este año 2026 a los Proyectos Participativos de la Diputación Foral de Álava.

Salvador Velilla reclama señalizar los veinte puertos que cruzan Toloño y Cantabria, sierras protegidas desde 2003 por la Red Natura 2000, como ya se ha pedido con el Camino de los Arrieros. En su charla del 19 de julio en Lanciego reivindicará la memoria de «la gente de antes de la tele» y recordará cómo desmontó, en 2010, el mito de Biasteri.


¿Cómo encaja el Camino de los Arrieros con otras rutas históricas de la zona, como la Ruta del Vino y el Pescado o los diferentes puertos de la Sierra de Cantabria?


En primer lugar quisiera resaltar la gran importancia que tienen la Sierra de Toloño y la Sierra de Cantabria para la zona de Rioja Alavesa, a efectos del clima, por hacer de barrera de los vientos fríos del norte y de las aguas. Además, es un territorio importante para la fauna y la flora, de modo que desde el año 2003 forman parte de la Red Natura 2000, como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Por eso pienso que la veintena de puertos que ayudan a cruzar estas dos sierras deberían estar señalizados.

Sería estupendo que, tras esta señalización del Camino de los Arrieros, vinieran otras muchas dedicadas a los senderos de herradura que cruzan las sierras de Toloño y de Cantabria.

De cara a la charla del 19 de julio en Lanciego, ¿qué mensaje o anécdota te gustaría que se lleven los vecinos a casa? ¿Hay alguna historia curiosa o poco conocida que sueles contar?

Que los hombres y mujeres que vivimos en estos pueblos de Rioja Alavesa tenemos que concienciarnos de conocer, cuidar y saber compartir el rico patrimonio que nos han dejado quienes nos han precedido. A ello nos ayuda la documentación y la memoria de la gente de «antes de la tele», que conserva recuerdos e historias.
Más que una curiosidad o una anécdota, ha sido más bien poner la historia en su lugar: el nombre de Biasteri, que hasta 2005-2010 se sostenía que era el nombre eusquérico de Laguardia, era en realidad una mala lectura del «Repertorio de Caminos» de Villuga, en el que se leía que, tras pasar por Logroño, se llegaba a Biasteri y luego a Villafría, cuando Biasteri correspondía en realidad a Viñaspre, que en algunos documentos aparece como Vinasperi o Viasteri. En el año 2010 lo dejé claro en un artículo que titulé «Biasteri, el pueblo que nunca existió», salvo en la mente de algunos que prefieren agarrarse a un mito antes que a la documentación existente en los archivos de los pueblos.

Convocatoria de la plataforma pro Sierra de Cantabria para la charla de Salvador Velilla

Un paisaje que cambia con las estaciones

¿Crees que recuperar y señalizar estos caminos antiguos puede ayudar a dinamizar el turismo rural y el orgullo local en Rioja Alavesa, o vamos más allá de lo turístico?

Llevo años pensando que es bueno resaltar la importancia que tiene el vino en la zona y todo lo que le rodea, pero me cuesta entender que tengamos olvidado el paisaje de Rioja Alavesa, y en concreto la Sierra de Toloño y la Sierra de Cantabria. En mayo estuve en la Sierra de Segura y pude comprobar, y alegrarme, de cómo valoran allí el paisaje que tienen, con senderos, cartelería e incluso un centro de interpretación muy interesante. Hace tiempo que dejé escrito que en pocos lugares del País Vasco hay un conjunto de pueblos con tantas casas de piedra como en Rioja Alavesa, y con unas iglesias tan monumentales y de estilos tan variados. Por no hablar de lagares rupestres, necrópolis excavadas en roca, chozas o casillas de campo, eremitorios, neveras… a los que te acercan caminos en buen estado y multitud de senderos. Muchos de estos bienes ni siquiera están señalizados. También pienso que el interés tiene que partir de los propios vecinos, que deberían ser los primeros orgullosos del rico patrimonio que tienen en su entorno.

Para alguien que quisiera empezar a descubrirlo por su cuenta, ¿qué recomendaciones les darías: mejor época, calzado, algún rincón que no haya que perderse?

En el norte del País Vasco, donde vivo, el paisaje apenas cambia, predominando el verde de las praderas y de los pinares, siendo los hayedos los únicos que cambian de color. En Rioja Alavesa, en cambio, el paisaje cambia con las estaciones. No es lo mismo hacer el camino en invierno, cuando el cereal duerme y las viñas nos muestran sus sarmientos desnudos, que hacerlo en primavera, cuando las uvas están saliendo y el verdor del viñedo te acompaña todo el camino y se torna en cereal cuando te vas acercando a la sierra, que hacer la ruta en otoño, cuando ya se ha vendimiado y el campo luce unos colores ocres, verdes y amarillos que te hacen detenerte a contemplar la belleza que transmiten. La misma sierra, al estar orientada al suroeste, cambia el azul de avión de la mañana por unos atardeceres de color naranja espectaculares, y no digamos si tienes la suerte de que sopla el viento del norte y se forma la «capa del Cierzo», cuando las nubes se deslizan en cascada sierra abajo hasta detenerse a media altura. La mayor dificultad de este y otros caminos está en algunas de las cuestas, tanto en una vertiente como en otra.

Para terminar con nota: si pudieras viajar en el tiempo y charlar con uno de aquellos arrieros que cruzaban el puerto de Villafría en el siglo XVII, ¿qué le preguntarías?


Cómo llegaron a saber que en tierras de Rioja se hacía buen vino, y cómo eran capaces de hacer kilómetros y kilómetros en unas condiciones tan duras.

Imagen de portada: Juanma Gallego.


Txomin Ruiz.

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