
Rioja Alavesa tiene hoy una hija menos y el cielo, según dirían sus hermanas, una más. Sor Celina de Jesús falleció al amanecer de ayer, 12 de octubre, a los 94 años, en el convento de las clarisas de Salvatierra-Agurain. Y lo hizo, precisamente, el día en que cumplía sus bodas de brillante: 75 años de vida consagrada.
Su historia empieza en Yécora, donde nació en 1931 en el seno de una familia cristiana. Allí, entre viñas y campanarios, le llegó pronto la llamada. A los 19 años ingresó en la Orden de Santa Clara, decidida a entregar su vida a la oración y al servicio a los pobres. No fue la única de la casa en dar el paso: una hermana suya también se hizo clarisa y ambas compartieron comunidad en el mismo convento. Un pedacito de Yécora que se trasladó, con hábito y todo, a Agurain.
Allí fue, durante más de 40 años, la cara más conocida del convento. Atendía la portería y despachaba los dulces artesanos que elaboran las religiosas, con su sonrisa, su paciencia y su voz dulce. En Navidad, con las colas de turrones y repostería, era imposible no cruzarse con ella. Quien entraba a comprar dulces solía salir con un buen consejo sobre la alegría de la oración.
Sus hermanas la recuerdan como una mujer «muy de celebrar todo», gozosa y entusiasta, la que se acordaba de las fechas importantes de la comunidad. Le hacía ilusión marchar a la Casa del Padre en el octavo centenario del tránsito de San Francisco, y así ha sido, en pleno Año Jubilar Franciscano. Su lema, que repetía y meditaba: «Yo sé de Quien me he fiado».
El último adiós, hoy a las cinco de la tarde
El funeral será hoy, martes 13 de octubre, a las 17:00 horas en la capilla del convento de las clarisas de Salvatierra-Agurain. Está abierto a todo el que quiera acercarse a despedirla y se retransmitirá online por el canal de YouTube de las clarisas de Agurain, para quienes no puedan desplazarse, entre ellos sus paisanos de Yécora.
Txomin Ruiz.