📌’Álava culmina la restauración del puente Mantible y despeja el misterio de sus mil años de historia’

El arco alavés del monumento, en el meandro de Laserna, recupera su estabilidad tras una intervención que además confirma que su origen no es romano, como se creía, sino medieval



El puente Mantible lleva siglos tendiendo un hilo de piedra entre Álava y La Rioja, sobre el meandro de Laserna, en Lanciego. Ahora, ese hilo queda un poco más firme. La Diputación Foral de Álava, a través de su Servicio de Patrimonio Histórico Arquitectónico, ha culminado la restauración del arco situado en la margen alavesa, una actuación que no solo blinda la estructura frente al paso del tiempo, sino que reescribe parte de su biografía.

Porque el Mantible, declarado Monumento Histórico en 1983, guardaba un secreto que ha tardado años en desvelarse. Del puente original, de 164 metros de longitud y siete arcos de medio punto levantados en piedra arenisca calcárea, hoy solo quedan dos: uno en la zona alavesa de Laserna (Laguardia) y otro en El Cortijo, ya en Logroño.

  Del romano al medieval

Durante décadas se dio por hecho que el puente era romano. Los estudios impulsados por la Diputación en colaboración con el Ayuntamiento de Logroño, combinando arqueología de la arquitectura con técnicas como la luminiscencia ópticamente estimulada y el radiocarbono, han terminado por situar su construcción en el siglo XI. Nace así vinculado al Camino de Santiago y a la necesidad de tejer nuevas rutas en un norte peninsular que se reorganizaba territorialmente. Los análisis, además, revelan que no fue una obra de un solo golpe: el puente creció por fases, y a lo largo del tiempo sufrió transformaciones, deterioros y reconstrucciones.

Piedra a piedra

Los trabajos se han centrado en las pilas 3 y 4 del arco alavés, retirando a mano la vegetación y las raíces que estaban dañando la mampostería, reforzando el interior de la pila 4 para equilibrar el peso del conjunto y colocando sillería de piedra similar a la original, escalonada para que se distinga con claridad lo restaurado de lo genuino. La impermeabilización con mortero de cal en la parte superior del arco pone el broche, evitando filtraciones futuras.

La intervención, fruto de una colaboración interinstitucional que arrancó en 2021 y que tuvo que sortear informes medioambientales, arqueológicos y el visto bueno de la Confederación Hidrográfica del Ebro, comenzó en septiembre de 2025 y se cerró en diciembre de ese mismo año, con recepción y liquidación en febrero de 2026. La inversión foral ha ascendido a 238.164,14 euros.

Para la diputada foral de Cultura y Deporte, Ana del Val, el valor de esta actuación va más allá de lo estructural: permite conocer mejor el puente y situarlo en su contexto histórico real, como ejemplo de que el patrimonio ayuda a entender el pasado y a reforzar la identidad de un territorio.

Txomin Ruiz.

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