
Rioja Alavesa vuelve a mirar a sus viñas más veteranas con un objetivo claro: preservar un patrimonio único que puede ser decisivo para hacer frente a los desafíos del cambio climático. NEIKER ha puesto en marcha una nueva fase de su Programa de Identificación Varietal, una iniciativa que busca localizar y recuperar variedades de vid y biotipos tradicionales que aún sobreviven en antiguos viñedos de la comarca.
La colaboración de los viticultores, pieza clave del proyecto
El proyecto hace un llamamiento directo a los viticultores para que participen en la identificación de cepas singulares presentes en sus parcelas. Durante varios martes del mes de julio, el equipo técnico de NEIKER atiende en Laguardia a quienes deseen aportar información, coordinar la toma de muestras y conocer el proceso de conservación de este valioso patrimonio genético. La iniciativa se desarrolla en colaboración con la Diputación Foral de Álava, el Gobierno Vasco y EDA Drinks & Wine Campus.
Más diversidad para garantizar el viñedo del mañana
Los resultados obtenidos hasta ahora respaldan la importancia de este trabajo. Cerca de una veintena de bodegas ya han colaborado en el análisis de unas 200 cepas, lo que ha permitido identificar 38 variedades diferentes, de las que 16 son minoritarias. Algunas ya se encuentran en fase de multiplicación para estudiar su potencial agronómico y enológico.
La recuperación de estas variedades no solo contribuye a conservar la historia vitivinícola de Rioja Alavesa, sino que también persigue dotar al viñedo de una mayor capacidad de adaptación frente a plagas, enfermedades y los efectos del cambio climático, apostando por un modelo de viticultura más resiliente, sostenible y preparado para los retos del futuro.
Txomin Ruiz.