
Hay una frase que se está repitiendo estos días entre viñedos de Rioja Alavesa, y la ha puesto sobre la mesa Juan Luis Cañas, de Bodega Luis Cañas-Amaren, en declaraciones a la Cadena SER de Vitoria: «Jamás hubiéramos pensado que íbamos a vendimiar en agosto». Cañas ya ha empezado a recoger uva en las parcelas más bajas y tempranas de su propiedad, y no se anda con rodeos al explicar por qué: la maduración se ha producido «muy deprisa» este verano, y el calor está pasando factura sobre todo a las viñas más jóvenes, con raíces menos profundas y menos reservas de agua a las que agarrarse.
No es una impresión aislada. Desde UAGA, su coordinador en Rioja Alavesa, Juanjo García Berrueco, califica el adelanto de «histórico» y sitúa la vendimia entre 15 y 18 días por delante de lo habitual. Y para dimensionar el salto, tira de memoria: «Hace 25 años todos nos poníamos como fecha El Pilar, la vendimia se generalizaba el 12 de octubre». De aquel calendario a este agosto adelantado hay casi mes y medio de diferencia.
Vigilar cada parcela, cepa a cepa
El adelanto no solo altera fechas, también obliga a las bodegas a un control mucho más fino de sus viñedos. Ana Gómez Segura, de Bodega Gómez de Segura, lo resume con un dato que impresiona: en su zona no ha caído «ni un solo litro» de lluvia desde mayo. La consecuencia es un grano de uva más pequeño y hojas basales que ya se secan en la cepa. Gómez de Segura explica que la sequía ha generado además una disparidad enorme entre parcelas, lo que obliga este año a vigilar constantemente el azúcar, la acidez, el estado sanitario y el estado vegetativo de cada viña antes de decidir cuándo recoger.
El resultado es una vendimia que se anuncia escalonada como nunca, parcela a parcela, casi cepa a cepa, donde el criterio de las bodegas pesa más que cualquier fecha marcada en rojo en el calendario. Y aunque el adelanto preocupa por el estrés hídrico y por la presión sobre las viñas jóvenes, tanto Cañas como García Berrueco coinciden en un mensaje de fondo: la comarca sabe leer sus viñedos y, año tras año, se adapta a un clima que ya no perdona ni un mes de margen.
Txomin Ruiz.