
La Diputación Foral de Álava acaba de dar un espaldarazo legal a una de las señas de identidad de Rioja Alavesa: sus viñedos más antiguos. La Orden Foral 256/2026, de 20 de agosto, firmada por la diputada foral de Agricultura, Noemí Aguirre Quintana, incorpora 3.656 viñedos al Catálogo de Viñedos Históricos y Remarcables del Territorio Histórico de Álava. Se ha publicado este viernes en el BOTHA y no es un simple trámite: es el reconocimiento oficial de que esas cepas viejas, muchas plantadas hace décadas, son patrimonio que hay que cuidar.
Un catálogo que ordena y protege el legado de la cepa vieja
La historia viene de atrás. En mayo de 2025 la Diputación aprobó el Decreto Foral 16/2025, que fijó los criterios para catalogar este legado, y con esas reglas se tramitaron las primeras catalogaciones, las Órdenes Forales 350/2025 y 377/2025. Pero en julio, con el Decreto Foral 25/2026, la normativa se afinó: nuevas categorías y la obligación de adaptar lo catalogado hasta entonces. La Orden 256/2026 es esa puesta al día: revisa y sustituye lo aprobado en 2025 en un único catálogo.
Cuatro categorías para un patrimonio que diferencia a la comarca
El listado clasifica los viñedos según su valor: 1.264 quedan como «Viejo», 1.940 como «Remarcable», 423 como «Notable» y 29 alcanzan el escalón más alto, «Monumental». No es un capricho burocrático: son sistemas agrarios de alto valor natural, auténticos reservorios de material genético y biodiversidad, con plantas adaptadas durante generaciones a un clima y un terreno exigentes. Su rusticidad y baja productividad, lejos de ser un defecto, son lo que permite elaborar vinos de calidad diferenciada, ese plus que distingue a Rioja Alavesa del resto de la Denominación de Origen.
Quien tenga un viñedo afectado y no esté conforme puede recurrir: recurso de reposición ante la Diputación en un mes, o vía contencioso-administrativa en dos, ambos desde la publicación.
Txomin Ruiz.