
La Diputación Foral acaba de lanzar una convocatoria de ayudas que suena a trama de telenovela: usar el desamor para proteger la uva. Concretamente, destina 40.000 euros a impulsar proyectos de lucha contra la polilla del racimo (Lobesia botrana) mediante lo que en el sector vitivinícola ya se conoce como «confusión sexual». El plazo para presentar solicitudes abre el 15 de julio y se extiende hasta el 10 de agosto.
El método: cuando Cupido falla a propósito
La técnica es ingeniosa y respetuosa con el entorno. Consiste en saturar el viñedo con feromonas sintéticas, esas señales químicas que los insectos utilizan naturalmente para encontrar pareja. Al liberarlas en cantidad masiva mediante difusores repartidos por la parcela, los machos quedan desorientados: o bien se dirigen a los difusores en lugar de a las hembras, o simplemente pierden el norte. El resultado es el mismo —no hay cita, no hay descendencia— y la plaga se reduce generación tras generación sin necesidad de insecticidas.
Este sistema ya ha demostrado su eficacia en otras zonas vitivinícolas, incluso dentro de la Denominación de Origen Rioja, donde los resultados han sido excelentes. Sin embargo, en las comarcas alavesas aún no está lo suficientemente extendido, algo que la institución foral quiere cambiar. De hecho, la relación entre la polilla y el desarrollo de hongos como el Botrytis durante la maduración de la uva hace que su control sea clave para garantizar la calidad del fruto y, por ende, del vino.
¿Cómo acceder a las ayudas?
Los viticultores interesados pueden presentar sus solicitudes en el Registro General de la Diputación o en las Oficinas de Hacienda de Vitoria-Gasteiz, Laguardia y Llodio. También existe la opción de tramitación telemática, un paso casi obligatorio para personas jurídicas y profesionales obligados a relacionarse electrónicamente con la administración. El pago de las subvenciones se realizará de forma inmediata una vez concedidas, siempre que se cumplan los requisitos establecidos en las bases reguladoras.
Con esta iniciativa, Álava apuesta por una agricultura más sostenible donde la ciencia y el medio ambiente van de la mano. A veces, la mejor estrategia no es luchar contra la naturaleza, sino entenderla lo suficiente como para que las cosas fluyan… o en este caso, dejen de fluir.
Txomin Ruiz.