📌’Álava recuerda a sus fusilados y lanza un aviso: la ultraderecha ya llama a la puerta’

Como cada año por estas fechas, la Diputación Foral de Álava y las Juntas Generales han vuelto a juntarse esta tarde en Vitoria-Gasteiz para no dejar que el tiempo borre lo que pasó. Un acto sencillo, cargado de memoria, para recordar a todas las personas represaliadas por la dictadura franquista en el territorio. Familiares, colectivos de víctimas y representantes institucionales, codo con codo, en un homenaje que ya forma parte del calendario emocional de Álava.

Pero este año el discurso ha ido un paso más allá de la conmemoración. El diputado general, Ramiro González, no se ha quedado en el recuerdo: ha alzado la voz para advertir de algo que le preocupa, y mucho, ahora mismo. «Máxima preocupación», ha dicho, por el avance de la ultraderecha en Europa. Sus palabras no han dejado lugar a dudas: «Son unos partidos y posiciones políticas que nos retrotraen a décadas negras para la humanidad».

Un acto que nació de una herida concreta

El homenaje conmemora el fusilamiento, el 18 de septiembre de 1936, de Teodoro Olarte —entonces presidente de la Comisión Gestora de la Diputación de Álava— y de otros dos diputados alaveses, a manos de las fuerzas del bando sublevado. Ramiro González y la presidenta de las Juntas Generales, Irma Basterra, encabezan cada año este recuerdo que ya es tradición institucional en el territorio.

González ha ido más allá de la fecha concreta para poner el foco en un fenómeno que, según ha explicado, no deja de crecer en el continente: formaciones de ultraderecha que ya no se quedan en la protesta, sino que entran en gobiernos nacionales, regionales y locales. Y ha lanzado un aviso que suena a alarma cercana: esa ola «también está llegando a Álava». Su receta para frenarla no pasa por más ruido ni más trincheras: «se frena no con más polarización, sino con políticas más democráticas, más serias y más centradas en resolver los problemas de la ciudadanía».

Silencio, un canto y flores para no olvidar

El homenaje ha tenido la sobriedad de siempre: un minuto de silencio, el ‘Agur Jaunak’ sonando en la Plaza de la Provincia y una ofrenda floral ante el monolito ‘In Memoriam’, donde siguen escritos, uno a uno, los nombres de quienes fueron asesinados durante la guerra civil y la dictadura en el territorio histórico.

Al acto han acudido, entre otras autoridades, la alcaldesa de Vitoria-Gasteiz, Maider Etxebarria; la consejera de Bienestar, Juventud y Reto Democrático, Nerea Melgosa; y el consejero de Turismo, Comercio y Consumo, Javier Hurtado, junto a diputadas y diputados forales, representantes de las Juntas Generales, ayuntamientos y cuadrillas del territorio, y del Parlamento Vasco.

Un acto de memoria, sí. Pero también, esta vez, una llamada de atención clara: recordar el pasado no es solo un ejercicio de justicia histórica, es también una vacuna contra lo que vuelve a asomar la cabeza.

Txomin Ruiz.

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