📌’La hermana Matilde visita Rioja Alavesa: 26 años llevando esperanza al corazón de Kaikor en Kenia’

Este mes de febrero, la hermana Matilde Rivera, misionera ecuatoriana marianita, ha visitado Rioja Alavesa para compartir con las parroquias su apasionante labor de 26 años en Kaikor, una remota aldea en el norte del condado de Turkana, Kenia, muy cerca de las fronteras con Etiopía y Sudán del Sur. 

Un impulso solidario para la salud materno-infantil

Las parroquias de Rioja Alavesa, a través de su grupo de solidaridad, eligieron este año apoyar un proyecto muy especial: el mantenimiento de los «siete centros materno-infantiles» que gestionan las hermanas en esta zona árida. Gracias a la generosidad de todos, se han recaudado «6.783 euros» que ayudarán a cuidar la salud y la alimentación de madres y niños en uno de los lugares más duros del planeta. 

Durante su estancia en Laguardia y en Oion hoy martes (acompañada de Kety y Karina), Matilde explicó con emoción cómo funciona su día a día. Gracias al apoyo constante de Misiones Diocesanas Vascas, mantienen «13 guarderías» donde asisten alrededor de 120 niños cada una. Doce están construidas con bloque de cemento y una todavía con palos; en cada una hay un profesor, un asistente, mamás que cocinan por turnos y un guardián. Les dan una comida caliente diaria y, sobre todo, luchan por que las niñas vayan a la escuela, rompiendo poco a poco tradiciones culturales que las cambian por animales. 


Desarrollo integral: agua, alimento y esperanza

Además de educación, han impulsado huertas, pozos de agua (¡encontrar agua es toda una fiesta!), criaderos de gallinas para huevos y carne ocasional, y un programa de atención a niños malnutridos o con discapacidad. Cuentan con una clínica móvil que recorre los centros para emergencias y la escuela primaria Santa Bakhita, donde las niñas tienen prioridad y ya llegan hasta quinto grado. 

Matilde habla con cariño de la gente turkana, de sus celebraciones llenas de danzas, tambores y alegría, de la fuerza de las mujeres que la arrastran a bailar aunque ella diga “ya estoy viejita”. Recuerda cómo, en plena misa, el grito de “¡agua!” hizo que todos salieran corriendo a festejar junto al nuevo pozo, o cómo el coche de la misión sirve tanto para llevar niños a clase como para enterrar a quienes la comunidad, por miedo a la brujería, no quiere tocar. 

Charla prevista hoy en Oion

“Educación y evangelización caminan juntas”, dice con convicción. Este apoyo de Rioja Alavesa no es solo dinero: es un abrazo de solidaridad que llega muy lejos, hasta una tierra donde un huevo para un niño es toda una celebración y donde cada pozo, cada guardería y cada sonrisa construyen un futuro más digno. Una muestra hermosa de que la Iglesia sigue viva y cercana en los rincones más olvidados del mundo. 

Txomin Ruiz.

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