
Hay pueblos que este verano estrenan fiestas, y hay pueblos que estrenan algo más grande: un festival entero, con nombre propio, cartel de neón y un astronauta como emblema. Es lo que va a vivir Lanciego este sábado 1 de agosto, cuando la zona de Larr32egoia, esa ladera de viñedos que asoma justo encima de la Koba —una nueva vinoteca que ha recuperado un antiguo calado, esas cuevas subterráneas tradicionales de la zona—, se transforme por unas horas en la sede de la primera edición del Lala Fest.
La idea nació nos recuerda el
responsable de músicos y backstage de este festival Asier Gómez con una premisa sencilla y bonita: hacer cultura para el pueblo, del pueblo y para el pueblo. De ahí surgió Hego Kultur Elkartea, la asociación cultural que ha ido cosiendo colaboraciones con otras cuadrillas para insuflarle algo de vida a los veranos rurales. Detrás del proyecto están Josu Iglesias y Itsaso Compañón, sus principales ideólogos, acompañados por un buen puñado de patrocinadores locales que se han sumado sin dudarlo: la Cuadrilla de Rioja Alavesa, el Ayuntamiento de Lanciego, la Fundación Vital, el food truck El Mordisko, la fábrica de tapones Masilva, la bodega de Itsaso, El Mozo Wines y Sonniboy Event, el sello del propio Josu.
Un cartel que no entiende de etiquetas
Las puertas se abrirán a las 17:15 horas, aunque el pistoletazo real de salida llegará antes, a las cinco en punto, con la lectura de un manifiesto y el show de las drag queens Albina eta Divina, rostros conocidos de la ETB. A partir de ahí, la tarde se llenará de rock con Palazo en las Kostillas y, como cabeza de cartel, EH Sukarra presentando su nuevo álbum. Cuando caiga el sol, el testigo pasará a la música electrónica: DJ Faganés desde La Guardia, DJ UBS —Miriam y Yoyer, dos chavales del propio Lanciego—, el productor vizcaíno Lander B, el DJ Villa de Nájera y los Spartans, nombre que últimamente suena fuerte en discotecas y festivales de referencia. La mezcla no es casualidad: la organización ha querido que quepa de todo, sin quedarse encerrados en un único género.

El astronauta, un guiño a la identidad del pueblo
No es capricho estético que la imagen del cartel sea un astronauta flotando entre galaxias moradas y azules. En las fiestas de Lanciego, quien «baja» cada año es, precisamente, un astronauta, y el logo de Josu comparte esa misma iconografía. Así que el festival no solo trae música: también recoge un símbolo que ya forma parte del imaginario del pueblo.
Las entradas cuestan 25 euros y pueden adquirirse online, y a través de un código QR que redirige a la web de El Mozo Wines, aunque también habrá venta física el mismo día de la apertura de puertas. La organización recomienda comprarlas con antelación, ya que el aforo es limitado: se trata de un espacio «Larregoia» al aire libre, que contará con una amplia barra, un food truck de tortillas de patata, ( El Mordisco), una zona de baños y un parking habilitado este junto al polideportivo.
Para Hego Kultur Elkartea, el Lala Fest supone el proyecto más ambicioso que han afrontado desde su nacimiento. Si las cuentas salen y el pueblo responde como esperan, la idea es que esto no se quede en un año suelto, sino que eche raíces y vuelva la próxima temporada. De momento, toda la energía de la asociación está puesta aquí, en hacer despegar bien esta primera edición. Lala fest music, un festival rural a la búsqueda de un nuevo universo.
Txomin Ruiz.