📌’Cuando la uva deja de pagar el viñedo’


UAGA y UAGR coinciden con ARAG-ASAJA en alertar de una campaña marcada por precios que no cubren los costes, mientras algunas bodegas de Rioja Alavesa ya anuncian que no recogerán toda la uva

El productor afronta seis campañas de pérdida de rentabilidad y una vendimia adelantada en la que la incertidumbre sobre quién comprará la cosecha se suma a unos precios que siguen muy lejos del coste real de producirla

La vendimia de 2026 ha comenzado en Rioja y lo hace con una paradoja cada vez más difícil de sostener: la uva llega al campo con calidad, pero su precio sigue sin responder al esfuerzo y al coste que soportan quienes la producen. Mientras las bodegas exigen calidad, controles, rendimientos ajustados y trazabilidad, las organizaciones agrarias denuncian que el viticultor continúa siendo el eslabón sobre el que recae buena parte del ajuste económico del sector.

ARAG-ASAJA ha puesto esta mañana  ( imagen), cifras a una situación que se arrastra desde hace años. Entre 2020 y 2025, producir un kilo de uva tinta tuvo un coste medio de 0,864 euros, mientras el viticultor recibió de media 0,722 euros. Son 14,3 céntimos menos por kilo y un desfase del 16,5% respecto al coste de producción. En una explotación profesional de diez hectáreas, la organización calcula unas pérdidas acumuladas de 38.227 euros.

UAGA pone el foco en Rioja Alavesa

La situación adquiere una dimensión especialmente preocupante en Rioja Alavesa. UAGA ha denunciado que algunas bodegas están comunicando a los viticultores que no recogerán su uva, dejando a determinadas explotaciones ante una situación de enorme incertidumbre precisamente cuando la vendimia ya ha comenzado. El sindicato reclama al Gobierno Vasco inspecciones de oficio y un control exhaustivo de los contratos para evitar operaciones por debajo de los costes de producción.

UAGR-COAG se ha sumado al diagnóstico desde el otro lado del Ebro. El sindicato riojano estimó para la pasada campaña pérdidas superiores a 0,50 euros por kilo, al calcular unos costes de 1,35 euros por kilo para la tinta en vaso con los rendimientos obtenidos, frente a unos precios medios próximos a los 80 céntimos.

El propio Observatorio de Precios del Gobierno de La Rioja acaba de situar el precio medio de 2025 en 82,55 euros por cada 100 kilos de uva tinta y 79,91 euros para la blanca. El estudio concluye que las variedades blancas fueron generalmente rentables, mientras que en las tintas la rentabilidad quedó condicionada por las ayudas, los seguros y los rendimientos obtenidos.

Una vendimia que empieza con demasiadas incógnitas

Para esta campaña todavía no existe un precio oficial único de la uva. En Rioja Alavesa, UAGA apunta a que las primeras referencias se mueven en torno a los precios de la campaña anterior, aproximadamente entre 0,80 y 0,90 euros por kilo, aunque existe preocupación porque mantener esas cifras con menores producciones y mayores costes supone, en la práctica, reducir todavía más la rentabilidad.

Y ahí está el verdadero problema. No se trata únicamente de cuánto cobrará el viticultor este año. Se trata de si el precio permitirá que siga existiendo el viticultor dentro de cinco o diez años.

Las organizaciones agrarias coinciden en reclamar que la Ley de la Cadena Alimentaria se cumpla y que los contratos garanticen precios por encima del coste efectivo de producción. UAGA reclama que las administraciones no esperen a que cada agricultor tenga que denunciar individualmente su situación, mientras UAGR advierte de que seis campañas consecutivas de pérdida de rentabilidad están llevando al sector a una situación límite.

La advertencia de ARAG-ASAJA resume el desafío: adaptar la producción de Rioja a la realidad del mercado puede ser necesario, pero el equilibrio de la denominación no puede conseguirse desequilibrando económicamente las explotaciones de quienes mantienen vivo el viñedo. Porque detrás de cada kilo de uva barato hay horas de trabajo, costes crecientes y, sobre todo, una explotación que necesita seguir siendo viable.

Y en Rioja Alavesa la ecuación es todavía más delicada: si algunas bodegas no recogen la uva y las que la compran pretenden hacerlo a precios que no cubren costes, el problema deja de ser exclusivamente de una campaña. Empieza a convertirse en un problema de futuro para toda la comarca.

Txomin Ruiz.

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