
Hay pueblos que se visitan y pueblos que, casi sin esperarlo, se quedan dentro. Moreda pertenece a esa segunda categoría. En los últimos meses, esta pequeña localidad de Rioja Alavesa ha recibido la visita de numerosos grupos que han encontrado en sus calles, en su patrimonio y en sus paisajes mucho más de lo que imaginaban al llegar. Y buena parte de esa experiencia tiene que ver con la forma de contar el pueblo.
La figura de José Ángel Chasco, guía local, etnógrafo y gran conocedor de la historia y las tradiciones de Moreda, aparece dando la bienvenida a los visitantes junto a la alcaldesa Maravillas García Díaz de Cerio. Su manera de acompañarlos no se limita a mostrar edificios o explicar fechas: les abre una puerta a la memoria del lugar, a la cultura del aceite, a la vida cotidiana de otro tiempo y a esa riqueza que tantas veces pasa desapercibida en los municipios pequeños.
A lo largo de estos tres últimos meses, y hasta a finales de marzo las visitas han ido confirmando algo que en Moreda conocen bien: que el valor de un pueblo no se mide por su tamaño, sino por la autenticidad con la que conserva y comparte su identidad. Quienes han pasado por aquí se han llevado una imagen muy viva del municipio, construida a base de relatos, rincones, patrimonio y cercanía nos señala.
Con la experiencia acumulada de estas visitas, hablamos con José Ángel Chasco para hacer balance de estos meses, conocer qué es lo que más ha llamado la atención de los grupos y reflexionar sobre lo que supone, para un pueblo como Moreda, abrirse al visitante sin perder su esencia.


Pregunta: ¿Qué balance haces de estas visitas del IMSERSO para ti y para el pueblo?
Son pequeñas gotas de agua en un inmenso océano, pero están sirviendo para dar a conocer Moreda y Rioja Alavesa por toda la geografía española. En las dos últimas campañas de invierno han pasado por aquí 1.600 visitantes de Asturias, Canarias, Madrid, Cataluña y muchos otros rincones. A mí me entretienen, me dan nuevos conocimientos y me permiten contrastar puntos de vista distintos. Y al pueblo le inyectan vida: animación en las calles y en el bar.
P-¿Qué tiene Moreda para sorprender tanto y dejar tan buen recuerdo?
Pese a su tamaño, la villa atesora una riqueza artística y etnográfica notable. Los visitantes salen del programa “Moreda: Arte y Aceite” encantados, diciendo que es la mejor visita de todo el circuito cultural del IMSERSO en Álava. Valoran el saludo de la alcaldesa, las explicaciones sobre la iglesia de Santa María, el paseo por las casas renacentistas y barrocas, y la degustación de tostada de aceite en el trujal La Equidad.
P-¿Cómo intentas que cada visita sea algo más que un simple paseo?
Cuento la historia de la iglesia bajo el prisma de los propios moredanos: qué vecinos, qué sucesos y qué circunstancias la hicieron posible. Más allá de artistas y estilos, quiero dar protagonismo a quienes con sus donativos, diezmos e hipotecas de sus viñedos y olivares financiaron los retablos barrocos, las pinturas rococó y la portada plateresca. Y también a los dos párrocos del XVIII que dirigieron las obras con maestría. Todo ello aderezado con anécdotas propias del pueblo.


Aceite, arte y sorpresas del camino
P-¿Qué descubren los visitantes en el trujal La Equidad que no esperaban encontrar?
Disfrutan mucho viendo el trujal antiguo y el moderno, y escuchando a Jesús Eraso. Muchos jubilados tienen olivares en sus tierras y se animan enseguida a comparar variedades de olivo, métodos de recogida, rendimientos del aceite… La visita se convierte en un intercambio de experiencias genuino. Y el broche perfecto es la tostada de maíz con aceite virgen extra de Moreda: siempre triunfa.
P-¿Qué momentos del recorrido despiertan más emoción o curiosidad?
La portada plateresca, el retablo churrigueresco y las pinturas rococó los dejan boquiabiertos. Subir al coro para contemplar la iglesia desde arriba, como desde el palco de un teatro, les entusiasma. También les llama mucho la atención la fuente, el abrevadero y el lavadero centenarios, y la tradición de quemar a los Judas en la plaza el domingo de Resurrección, que siempre genera comentarios y risas.
P-¿Cómo es la relación con estos grupos y qué te dicen al terminar?
Se interesan por la vida del pueblo: cuántos habitantes hay, si tiene farmacia, cómo va el campo y el viñedo. Les sorprende que Moreda pertenezca al País Vasco estando a solo 8 km de Logroño y a 62 de Vitoria. Preguntan sobre la guerra civil, y cuando saben que la iglesia no sufrió daños, valoran la suerte que tuvo la comarca. Una de las cosas más sencillas que más agradecen es poder usar los aseos del Ayuntamiento y tomarse un café en el bar.
Orgullo de pueblo y mirada al futuro
P-¿Tienes alguna anécdota especial que refleje bien lo que se genera en estas visitas?
Al entrar a la iglesia, tras ver la portada plateresca, sueltan frases como “pero qué están viendo mis ojos” o “si parece una catedral”. Les hace gracia la historia del Villazgo de 1666, cuando Moreda tuvo que pedir prestado el dinero al convento de Madre de Dios de Logroño a un interés del 5%. Y se ríen mucho con la anécdota de un peregrino que murió en el pueblo en 1679 volviendo de Roma con una dispensa para casarse con su prima: “¿llegaría ella a pensar que se fue a comprar tabaco y nunca volvió?”


Moreda seguirá acogiendo con alegría a sus visitantes
P-¿Qué sientes al ver que los visitantes valoran lo que aquí a veces pasa desapercibido?
Son personas sencillas, amables y con muchas ganas de aprender, y son un espejo para los propios vecinos de Moreda. A veces en casa del herrero, cuchara de palo. El arte y el patrimonio son de todos, y estamos obligados a conservarlos y divulgarlos, seamos creyentes o no.
¿Cómo te gustaría que evolucionaran estas visitas en el futuro?
Ojalá el IMSERSO siga manteniendo este programa. Si es así, y la salud acompaña, estoy seguro de que el Ayuntamiento, la iglesia de Santa María y el trujal La Equidad seguirán recibiendo con alegría a tan buenos embajadores de Moreda y de la Rioja Alavesa. “Moreda: Arte y Aceite” es un programa que merece la pena.
Tras un buen rato conversando con José Ángel Chasco quién por cierto cuenta con su propio blog donde habla de Moreda’ y sus gentes nos despedimos.
Mila ezker!
Txomin Ruiz.