
El Ayuntamiento de Labastida ha decidido plantar cara a una situación que se le ha ido de las manos en los últimos días. Y lo hace sin medias tintas. El consistorio ha hecho público un aviso en el que denuncia comportamientos «absolutamente inaceptables» en las piscinas municipales, desde acceder al vaso de baño con ropa hasta saltarse a la torera las normas de uso más básicas. Lo más grave, avisan, no es solo el incumplimiento en sí, sino que se ha llegado a ignorar directamente las indicaciones de los socorristas, que son quienes velan por la seguridad de todos.
Los socorristas mandan, y punto
El Ayuntamiento no deja lugar a dudas: los socorristas son la autoridad responsable de la seguridad en las instalaciones, y sus indicaciones deben cumplirse de forma inmediata. Desobedecerlas, recuerdan, no solo pone en riesgo la convivencia entre usuarios, sino la seguridad de quienes disfrutan de las piscinas. Por eso, a partir de ahora, la Ordenanza Municipal se aplicará con mano dura y sin excepciones.
La ordenanza, en la mano: multas de hasta 500 euros
El artículo 8 de la Ordenanza Fiscal reguladora de la tasa por el acceso y uso de las instalaciones deportivas municipales deja claro lo que le espera a quien no cumpla. Un mal comportamiento dentro del recinto puede acarrear multas de entre 15 y 250 euros, además de la expulsión de las instalaciones durante un periodo de entre uno y siete días. Si lo que se produce son daños o deterioros, la sanción sube: entre 30 y 500 euros, más la obligación de abonar los desperfectos causados. Y quien no pague, se queda sin acceso: el impago de cualquier sanción conlleva automáticamente la imposibilidad de entrar en ninguna instalación deportiva municipal.
El Ayuntamiento insiste en que las piscinas son un espacio de ocio, convivencia y disfrute para todos los vecinos, y que el respeto a las normas y a quienes trabajan para garantizar la seguridad no es, ni puede ser, opcional.
Txomin Ruiz.