📌’Euskadi promocionará el txakoli, la anchoa y Rioja Alavesa en Canadá, Corea del Sur y Japón’

Hay una idea que repite la consejera Amaia Barredo como un mantra: “No queremos ser un espejismo”. Que un producto vasco aparezca en una feria de Tokio o en una carta de Montreal está muy bien, pero dura lo que un chispazo. El reto es que, cuando pase la novedad, el consumidor de Seúl siga pidiendo un Euskal Sagardoa o una anchoa del Cantábrico como quien pide la lluvia fina.

Por eso el Departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca acaba de presentar su hoja de ruta para 2027. Y no es una lista de buenos deseos: es una estrategia de tierra, de ferias, misiones y, sobre todo, de memoria. Porque internacionalizar no es traducir una etiqueta; es sentarse en la mesa del otro hasta que deje de verte como un visitante.

De las grandes ferias a las misiones que huelen a calle: así se teje una relación duradera

Lo que viene ahora no es improvisación. Euskadi mantiene sus posiciones en las trincheras clásicas: Sirha Lyon, Prowein Düsseldorf, el Salón Gourmets de Madrid, Barcelona Wine Week, Seafood Barcelona… el mismo calendario de siempre, pero con un matiz: ahora el foco está en no limitarse a tener un stand bonito.

El salto cualitativo lo dan las misiones comerciales inversas. Por ejemplo: en el primer semestre del año, México recibirá una misión de compradores vascos para consolidar lo que ya funciona con las bebidas. Y Canadá, que hasta ahora era un “quizás”, entra con fuerza. Coincidiendo con la feria Gure Ardoak, llegarán importadores canadienses. Y en otoño, misión directa a Montreal dentro de La Grande Dégustation. Nada casual: los canadienses buscan autenticidad y están dispuestos a pagar por ella.

Rioja Alavesa en el escaparate asiático: Corea como puerta, Japón como espejo

Aquí es donde la cosa se pone fina. Porque este plan no entierra a Rioja Alavesa, la pone en primera línea. La comarca aporta un perfil propio —vinos con carácter, tradición sin estridencias— que encaja perfectamente en mercados como Corea del Sur y Japón. Y los números lo confirman: en 2026 ya hubo más de 130 participaciones empresariales en ferias internacionales y más de 50 empresas movilizadas en misiones a México, Japón y Corea.

El próximo golpe de efecto será en Seúl, en la feria SIWSE, con 19 empresas vascas de sectores variados. Pero no va a ser un escaparate estático: habrá reuniones B2B con importadores, distribuidores y hosteleros. Porque Corea ya no es un mercado emergente: es la antesala de toda Asia. Y ahí, productos como el Txakoli, la Anchoa del Cantábrico, el Euskal Sagardoa o el Bonito del Norte tienen un argumento imbatible: cuentan una historia que no necesita traducción.

En resumen, que el plan 2027 no inventa la rueda. Perfecciona el gesto. Ya no se trata de llegar, sino de quedarse. Y si hay que aprender a pedir un vino de Rioja Alavesa en un restaurante de Montreal o brindar con sidra vasca en un izakaya de Tokio, pues se aprende. La cocina no entiende de fronteras, pero las relaciones comerciales, sí. Y las vascas van en serio.


Txomin Ruiz.

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