
Si vivÃs en Labastida, seguro que habéis notado el problema: cada vez hay más palomas revoloteando por el casco urbano, y con ellas llegan la suciedad, el deterioro en fachadas y algún que otro quebradero de cabeza para vecinos y comercios. El Ayuntamiento ha decidido tomar cartas en el asunto y ha contratado un servicio integral para controlar su población, con la idea de ir reduciendo progresivamente su presencia sin recurrir a productos quÃmicos.
Jaulas, dron y mucha planificación
El método elegido es tan sencillo como efectivo: captura mediante jaulas. Nada de venenos ni sustancias agresivas. Antes de colocar el primer dispositivo, se hará un vuelo con dron para estudiar por dónde se mueven las aves y decidir con criterio dónde merece la pena instalar los puntos de captura. A partir de ahÃ, se repartirán entre dos y cinco jaulas según las necesidades que se vayan detectando, tanto en edificios públicos como en propiedades privadas, siempre que sus dueños den el visto bueno.
Un seguimiento que no se queda en el papel
El servicio no se limita a poner las jaulas y esperar. Habrá dos revisiones semanales durante todo el año, en las que se comprobará el estado de los dispositivos y se retirarán los ejemplares capturados. El Ayuntamiento insiste en que quiere abordar el problema de forma planificada y continuada, no con parches puntuales, y por eso el contrato incluye también informes periódicos que permitirán ver cómo evoluciona la población y ajustar las medidas si hace falta. La factura de todo esto asciende a 5.000 euros anuales más IVA, una inversión que el consistorio plantea como algo estable, no como una solución de un solo verano.
Txomin Ruiz.