
La Diputación Foral de Álava ha aprobado un año más su programa de bonificaciones para quienes utilizan de forma habitual las autopistas de peaje AP-1 y AP-68, con una partida conjunta de 2,3 millones de euros. El objetivo, como en ediciones anteriores, es aliviar el bolsillo de los alaveses y alavesas que recurren a diario a estas vías, aunque el fondo de la cuestión deja un flanco abierto que no conviene pasar por alto.
Tarifas planas y descuentos para los usuarios frecuentes
El Consejo de Gobierno Foral ha dado luz verde a la convocatoria de 2026 con dos partidas diferenciadas: 1.386.390 euros para la AP-1 y 908.520 euros para la AP-68. En el caso de la AP-1, los usuarios frecuentes seguirán disfrutando de una tarifa plana de 15 euros mensuales para el tramo entre Etxebarri-Ibiña y Eskoriatza, y de 75 euros si se recorre la autopista completa hasta Maltzaga. En la AP-68, la bonificación llega al 60% del precio del peaje con IVA incluido a partir de 15 viajes al mes en el tramo entre Zambrana y Bilbao. Para acceder a cualquiera de los dos programas, gestionados por Arabako Bideak-Vías de Álava (Arabat), es imprescindible contar con telepeaje.
La convocatoria de la AP-1 estará abierta todo el año, mientras que la de la AP-68 tiene fecha de caducidad: el 10 de noviembre de 2026, día en que finaliza la concesión actual de esta autopista.
Lo que viene después: rebaja de tarifas, pero peaje al fin y al cabo
Y aquí está el verdadero punto de inflexión. A partir del 11 de noviembre, cuando el tramo alavés de la AP-68 pase a gestión pública, la Diputación plantea una rebaja del 70% en las tarifas para vehículos ligeros y del 50% para los pesados. La norma foral que lo regulará ya está en tramitación, y desde la institución se defiende que ese pago servirá para costear el mantenimiento de la vía.
El problema es que esa rebaja no es lo mismo que la gratuidad. Y ahí es donde Álava y, con ella, toda Rioja Alavesa, se quedan en desventaja frente a sus vecinos: a partir del 10 de noviembre, Aragón, Navarra y La Rioja circularán sin pagar peaje por sus respectivos tramos, mientras que quienes transiten por el tramo vasco de la AP-68 seguirán teniendo que pasar por caja, eso sí, con tarifas más bajas que las actuales. Un contraste que no pasará desapercibido para quienes cruzan esta autopista a diario para ir a trabajar, a estudiar o simplemente a moverse por la zona, y que verán cómo territorios limítrofes disfrutan de una vía libre de coste mientras aquí seguimos pagando, aunque sea menos.
Txomin Ruiz.