
Un cambio que deja fuera a quien no maneja el ordenador
A partir del 1 de septiembre entra en vigor una orden, que supone el fin de las notificaciones en papel por parte de la Seguridad Social para quienes tramiten o cobren prestaciones como el nacimiento y cuidado de menor, riesgo durante el embarazo, lactancia, incapacidad temporal o incapacidad permanente no contributiva. A partir de esa fecha, toda comunicación llegará exclusivamente a través de la Sede Electrónica, y habrá que acceder con Cl@ve, certificado digital o DNI electrónico para comprobar si hay alguna notificación pendiente.
El aviso por SMS o correo electrónico seguirá existiendo, pero ojo: ese mensaje no cuenta como notificación oficial. Si la persona no entra a tiempo a mirar la Sede Electrónica, la comunicación se dará por hecha igualmente, y los plazos para alegar, presentar papeles o recurrir empezarán a correr, con el riesgo de perder derechos por no haberse enterado.
El sindicato ELA lo tiene claro: esto deja a la gente más sola
El sindicato ELA ha salido a criticar la medida, que considera un paso más en el recorte de recursos para la atención directa del INSS. A su juicio, la digitalización obligatoria añade una capa extra de indefensión, sobre todo para quienes tienen menos soltura con la tecnología o directamente no disponen de medios para conectarse. Y hay un matiz importante: muchas de las personas afectadas por este tipo de prestaciones atraviesan situaciones de enfermedad, así que exigirles trámites digitales en plena dolencia no parece lo más razonable.
A esto se suma que muchas oficinas llevan tiempo funcionando con plantillas justas o directamente cerrando por falta de personal. Para ELA, los derechos sociales no pueden depender del nivel de manejo informático de cada persona, ni la digitalización puede servir de excusa para seguir recortando empleo público y debilitando la atención presencial que la ciudadanía necesita y merece.
Txomin Ruiz.