
El diputado foral de Políticas Sociales, Gorka Urtaran, ha presentado hoy un estudio que analiza cuánto pagan las personas mayores por estar en una residencia en Álava. Y la conclusión principal es clara: el sistema actual funciona bastante bien, pero se puede mejorar para que sea más justo y para que nadie se quede atrás.
Por eso, el Departamento de Políticas Sociales ya tiene sobre la mesa dos propuestas concretas: crear más plazas concertadas (esas que son privadas pero que la Diputación financia en parte) y aumentar la ayuda llamada PEVS, que es un dinero público que se da a quien necesita una residencia privada mientras espera una plaza pública o concertada.
El objetivo es que elegir una residencia no sea un problema económico para las familias, y que todo el mundo pueda acceder a un buen cuidado sin tener que hacer un esfuerzo imposible.
Menos gasto de bolsillo y más protección
El informe revela un dato muy positivo: en Álava, las personas que están en plazas públicas o concertadas solo pagan de media el 22,3% del coste real de su estancia. Eso es muchísimo menos que en Gipuzkoa (49,9%) o Navarra (45,7%). ¿Qué significa esto? Que la Diputación pone una gran parte del dinero para que los precios sean asequibles.
Además, Álava tiene una cobertura del 3% de los mayores de 65 años, por encima de los territorios vecinos. Es decir, hay más camas disponibles para la gente que las necesita.
Pero no todo es perfecto. El estudio también señala que quienes recurren a la PEVS para pagar una residencia privada (porque no hay otra opción) terminan desembolsando bastante más que los que disfrutan de una plaza concertada. Y eso, según Urtaran, hay que corregirlo. Por eso se propone subir esas ayudas, para que la libertad de elegir no signifique un castigo para el bolsillo.
Mirar también a quien más tiene para sostener el sistema
El tercer punto que ha planteado el diputado es más delicado, pero importante. Ha abierto la puerta a revisar cuánto pagan las personas con rentas más altas en las plazas públicas y concertadas. ¿Por qué? Porque ahora mismo, el modelo alavés es menos progresivo que otros: la diferencia entre lo que paga una persona de renta media y una de renta alta es muy pequeña, y eso hace que el sistema pueda perder fuelle a largo plazo.
La idea no es castigar a nadie, sino garantizar que el sistema público siga siendo fuerte y pueda ampliar servicios para todos. Si quienes tienen más capacidad económica aportan un poco más, se puede reforzar la financiación pública y seguir mejorando las prestaciones para el conjunto de la ciudadanía.
En resumen: más plazas, más ayudas para quien las necesita y un sistema más equilibrado para que las residencias sigan siendo un derecho, no un lujo. Porque cuidar de nuestros mayores es cosa de todos.
Txomin Ruiz.