
Imagina que entras en un colegio donde las niñas deberían aprender las primeras letras, pero te encuentras mujeres encerradas por el simple hecho de ser libres. Así funcionaba el Colegio Sagrado Corazón de Vitoria-Gasteiz durante la Guerra Civil y el franquismo: una de las cárceles femeninas más duras del País Vasco.
El artículo «Memoria frente al olvido: mujeres presas en la prisión provincial de Vitoria-Gasteiz durante la Guerra Civil», publicado en el núm. 794 de Euskonews, nos cuenta esta historia silenciada. Euskonews es la primera revista digital de cultura vasca en Internet, editada por Eusko Ikaskuntza (Sociedad de Estudios Vascos, que cumple 90 años), bajo la dirección de Arantxa Cuesta y con más de 9.500 artículos publicados desde 1998.
Aquellas mujeres no eran criminales. Habían sido partidarias del gobierno republicano, simpatizantes de izquierdas o simplemente mujeres con voz pública. La represión fue doble: las atacaban por su ideología y por romper el rol de género que el franquismo quería imponer. Les rapaban el pelo, les hacían beber aceite de ricino para humillarlas, y las mantenían en condiciones miserables. Se calcula que pasaron por las cárceles femeninas vascas 1.310 mujeres, además de niños pequeños que acompañaban a sus madres.

Columba Fernández: de San Vicente de la Sonsierra a la cuneta de Conchas de Haro
Aunque no aparece en este artículo entre aquellas mujeres, estaría Columba Fernández Doyague, militante anarquista nacida en San Vicente de la Sonsierra (La Rioja) el 31 de diciembre de 1908. Según Wikipedia, La Voz de la República (2024, fuente: halabedi.eus), PRES.O.S./CNT Vitoria-Gasteiz (2020), Ahaztuak 1936-1977 (acto de memoria 2013), 15mpedia y La Barranca, aunque no era oriunda de Rioja Alavesa, era vecina de Vitoria-Gasteiz desde muy joven y vivía en la calle Pintorería del Casco Viejo.
Fue detenida el 31 de julio de 1936, condenada a cuatro años de prisión en consejo de guerra y trasladada con destino a la cárcel de Laguardia conectada con la red represiva de Vitoria. Nunca llegó allí: el 17 de septiembre de 1936 fue asesinada por el escuadrón de la muerte en las Conchas de Haro y enterrada en una cuneta, sin cuerpo recuperado. Las diligencias judiciales continuaron hasta 1944, pero como si nada hubiera ocurrido.
En febrero de 2018, el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz inauguró un monolito frente al colegio Sagrado Corazón, espacio de memoria que recuerda a las mujeres encarceladas, incluyendo a Columba. Su hija Maruja asistió al acto emotivo donde vecinas, familias de víctimas y autoridades dijeron: «no vamos a olvidar».
Laguardia funcionaba como cárcel de destino para mujeres condenadas en Vitoria, parte de una red interconectada (Vitoria-Laguardia-Saturraran). Hoy, esas mujeres ya no están invisibles. Su historia recuperada demuestra que la resistencia femenina fue fundamental en la defensa de la democracia. Recordar es el primer paso para construir un futuro más justo. Porque memoria es también esperanza.
Txomin Ruiz.